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NO HAY QUE PONERLE LÍMITES A LA CORDURA
Por : José Alayo Chinchayán.
Se temía que alguna vez
volviese el fantasma de los conflictos internacionales
con nuestros vecinos, primero fueron los ecuatorianos,
con quienes luego de muchísimos años
de inútiles enfrentamientos armados finalmente
logramos llegar a un acuerdo sensato, que se consiguió
no en un campo de batalla (o en un teatro de operaciones
como lo llaman los militares), sino en una Mesa
de Negociaciones, donde sus componentes intercambiaron
y discutieron de manera alturada sus puntos de
vista llegando a un consenso final que culminó
en un tratado de paz que hoy -propios y extraños-
reconocemos, valoramos y respetamos.
Ahora, después de 07 años
(el tratado de paz con Ecuador se suscribió
el 28 de octubre de 1998) el clima de incertidumbre
y tensión se traslada hasta el otro punto
de la frontera, teniendo como protagonista al
vecino país de Chile, con quien -dicho
sea de paso- mantenemos un diferendo limítrofe
marítimo que venimos arrastrando desde
hace más de 60 años, el mismo que
hoy se agudiza por el manejo interesado que le
quiere imponer cierta clase política tradicional,
tanto peruana como chilena, los mal llamados grupos
nacionalistas y también ciertos medios
de comunicación que alientan los adjetivos
y los insultos con tal de llenar sus portadas
con titulares escandalosos que les asegura ciertos
dividendos económicos, sin medir la consecuencia
de sus irresponsables actos.
Ahora, si bien es cierto que existe
este diferendo limítrofe marítimo,
en el cual las posiciones tomadas exigen que los
Estados tienen que ser firmes y respetuosos, lo
racional es buscar puntos de solución que
conlleven a la solución pacifica y definitiva
del mismo, para ello -según los analistas
internacionales- existen cuatro caminos a seguir,
cuatro alternativas que no se pueden desaprovechar:
La primera alternativa radica en que los Diplomáticos
de ambos países, con el apoyo de especialistas
e instrumentos modernos procedan a formar una
comisión técnica binacional que
proceda a medir y delimitar la línea territorial
marítima que le corresponde a ambos países,
sin que esto signifique entreguismo o sometimiento
de nuestra soberanía.
La segunda alternativa planteada,
es la de recurrir al TRATADO AMERICANO DE SOLUCIONES
PACIFICAS
"PACTO DE BOGOTÁ"
el mismo que fuera suscrito el 30 de abril de
1948 por todos los países y los Gobiernos
representados en la IX Conferencia Internacional
Americana (entre los que se encuentran Perú
y Chile), quienes resolvieron, en cumplimiento
del artículo XXIII de la Carta de la Organización
de los Estados Americanos, resolver sus controversias
de manera racional y pacifica; este importante
tratado internacional es bastante claro en el
compromiso asumido y en su Art. II indica:
-
"Las Altas Partes Contratantes
reconocen la obligación de resolver
las controversias internacionales por los
procedimientos pacíficos regionales
antes de llevarlas al Consejo de Seguridad
de las Naciones Unidas. En consecuencia, en
caso de que entre dos o más Estados
signatarios se suscite una controversia que,
en opinión de las partes, no pueda
ser resuelta por negociaciones directas a
través de los medios diplomáticos
usuales, las partes se comprometen a hacer
uso de los procedimientos establecidos en
este Tratado en la forma y condiciones previstas
en los artículos siguientes, o bien
de los procedimientos especiales que, a su
juicio, les permitan llegar a una solución".
Como tercera alternativa viable,
los especialistas recomiendan recurrir al Tribunal
Internacional de La Haya (Bruselas) organismo
de reconocido prestigio que depende de la Organización
de las Naciones Unidas (ONU) y que justamente
tiene un Departamento especializado en soluciones
de conflictos limítrofes, contando para
ello con el concurso de mediadores y especialistas
en Derecho Internacional y con un sistema de jurisprudencia
que presta todas las garantías del caso;
por lo tanto, sus fallos son de carácter
irrevocable y obligatorio para todos los países
miembros de la ONU.
Y finalmente, existe una cuarta
alternativa de solución pacifica a este
engorroso problema limítrofe, el mismo
que radica en la inmediata suscripción
del Perú a la Convención de las
Naciones Unidas para el Derecho del Mar (CONVEMAR)
que es un instrumento del derecho internacional
que establece el marco adecuado para todos los
aspectos de soberanía, jurisdicción,
utilización y derechos y obligaciones de
los Estados en relación con los océanos.
La Convención trata sobre el espacio oceánico
y su utilización en todos sus aspectos:
navegación, sobrevuelo, exploración
y explotación de recursos, conservación
y contaminación, pesca y tráfico
marítimo.
Este tratado fue producto de negociaciones
iniciadas en la Tercera Conferencia sobre el Derecho
del Mar en 1973. Se abrió para que sea
suscrito en 1982 en Montego Bay, Jamaica. Entró
en vigor en 1994. Cuenta con 158 firmantes, siendo
el instrumento internacional suscrito por más
Estados. Lamentablemente, por desidia de los diferentes
gobiernos, el Perú no figura entre los
países firmantes -como si lo están
Ecuador y Chile- por lo tanto, la suscripción
y aceptación de la misma demandaría,
como mínimo, un año de espera en
el mejor de los casos, pero luego de ese tiempo
se podría acoger al marco legal que pondría
punto final al diferendo territorial marítimo
con nuestros vecinos del sur.
Como podemos apreciar, estimados
lectores, los mecanismos de solución están
ahí, los tenemos a la mano, sin necesidad
de recurrir a la respuesta violenta o agraviante,
sin necesidad de tener que "caldear los
ánimos" de dos pueblos civilizados
que se necesitan entre si. Entonces ¿Cómo
se podría explicar que los políticos
tradicionales como los García, los Olivera,
los Humala, etc., nos sigan carcomiendo el cerebro
con discursos anti o planteamientos descabellados
que esconden un frió calculo político
con miras a las próximas elecciones?. No
debemos dejarnos sorprender por estos mediocres
de la política nacional que pretenden seguir
manejándonos como "borreguitos"
dispuestos a caminar rumbo al matadero.
Lamentablemente, como casi siempre
ocurre, no faltan los malos dueños de medios
de comunicación (incluidos algunos nefastos
periodistas) que se prestan a servir de "incendiarios"
de estos señores a cambio de un dividendo
económico, por eso no resulta raro leer,
oír o ver titulares alarmantes que incitan
a un enfrentamiento armado, sin detenerse a pensar
en las graves consecuencias que podría
derivar de esto. Es necesario que entendamos -de
una buena vez- que tenemos que aprender a convivir
en paz con nuestros vecinos, nos guste o no nos
necesitamos de manera mutua con ellos, no olvidemos
que alrededor del 70% de inversiones privadas
proviene de Chile, tampoco olvidemos que un significativo
número de compatriotas radican el vecino
país y no es creando fobias como les aseguramos
una convivencia digna y pacifica a ellos.
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