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¿CUÁNTO CUESTA APLICAR LA PENA DE
MUERTE?
Nikolai O. G. Wilhelmi Ch.
Investigador para la Comisión Andina de
Juristas
Existe un largo trecho desde que
se dicta una norma hasta que esta se aplica efectivamente,
asi por ejemplo, el conjunto de normas de tránsito
para ser aplicadas involucran pagar sueldos de
policías, gasolina, entes recaudadores
de multas, organismos para presentar reclamos,
papeletas, etc.
De igual modo, implementar la pena
de muerte involucra un alto costo económico.
Como se puede apreciar en el ejemplo de las normas
de transito, a mayores y mejores recursos asignados,
la implementación de la norma es mejor.
En caso de la pena de muerte mejores recursos
significan garantías adecuadas para las
victimas, los jueces y los procesados.
Para tener una idea del aumento
de recursos que significaría implementar
la propuesta del Presidente Alan García
relativa a la pena de muerte veamos algunas conclusiones
del estudio realizado por "Los Angeles
Times" el año pasado (2005) sobre
la aplicación de la pena capital en el
Estado norteamericano de California:
-
El sistema de la pena de muerte
cuesta, a los contribuyentes de California,
114 millones de dólares más
de lo que costaría mantener a los condenados
encerrados de por vida. Esto sin considerar
los costes adicionales de la corte para las
audiencias de apelación en el estado
y cortes federales, los cuales se estiman
deben exceder varios millones de dólares
más.
-
Un condenado a muerte en espera
de condena a muerte cuesta 90 mil dólares
más al año que un miembro de
la población general de la prisión
(es un aumento total de 57.5 millones de dólares
anualmente).
-
15% del presupuesto del Fiscal
General se dedica a casos de pena de acusados
que podrían ser condenados a muerte.
Es lógico suponer que de
aceptarse la propuesta presidencial, el Perú
no asumirá costos iguales a los del estado
norteamericano, pero lo que sí se puede
afirmar con base al estudio es que implantar la
pena capital representará un gasto y costos
permanentes en su aplicación; debido a
la necesidad de dotar de mayor grado de seguridad
y garantías a la investigación y
procesos y a la tendencia natural de los acusados
de agotar absolutamente todos los recursos a su
alcance para eludir la extinción de su
vida.
Entonces si el presupuesto del Poder Judicial
peruano no supera los 235 millones de dólares;
si el INPE tiene un presupuesto de alrededor de
52 millones de dólares; y si el Ministerio
Público dispone de aproximadamente 100
millones de dólares (1) ¿en cuánto
van a aumentar los presupuestos (que deberemos
asumir los contribuyentes) de estas instituciones
para hacer frente a la propuesta presidencial?
¿está la autoridad dispuesta y en
capacidad de aumentar los recursos que destinamos
al Poder Judicial sin afectar la economía?
(se va ha realizar un aumento de cerca de 120
millones de dólares en el presupuesto del
próximo año, solo para atender necesidades
actuales) Si no se va afectar al ya sobrecargado
contribuyente ¿de qué sector
se extraerá el dinero para implementar
esta medida?
Además, debemos
tener en cuenta que las personas con mayor capacidad
adquisitiva pueden contar con una mejor defensa
legal y que por ende enfrentan menos la máxima
pena en los países que la aplican. Debido
a ello, la Oficina del Defensor Publico del Estado
de California y el Centro de Información
para Habeas Corpus dedican un total de 22.3 millones
de dólares en la defensa de indigentes
que enfrentan la pena capital (Los Angeles Times
- 2005). Siendo que existe mayor cantidad de indigentes
y personas en situación de pobreza en el
Perú que en el estado de California ¿se
dará a la Dirección de Defensoría
de Oficio y Servicios Jurídicos Populares
un presupuesto similar para afrontar el reto de
brindar la mejor defensa posible a un ser humano
que enfrenta la posible extinción de su
vida?
Ojo: El total del dinero
presupuestado el año pasado (2005) para
el Ministerio de Justicia, entidad de la cual
dependen los defensores de oficio, fue de 12 millones
de dólares y el ¡¡90% fue utilizado
en gasto corriente(2) !!.
Cuando uno piensa en determinados
crímenes, la ira, la indignación
y la impotencia ante la infactibilidad de resarcimiento
(más aún con las ridículas
reparaciones civiles y nuestro alambicado e ilusorio
sistema de penas), hacen pensar en las más
drásticas penas con la fútil esperanza
que los crímenes no se volverán
a repetir. Sin embargo, el legislador y las autoridades
están llamados a pensar más allá
de la ilusión y el fervor; y considerar
anticipadamente los costos que representará
una medida como la pena de muerte, que como se
ha demostrado en sendos estudios, no incide en
la variación de la tasa de criminalidad
en el mediano y largo plazo (Robert Dann (1935),
Karl Schuessler (1952), Sellin (1959), Reckless
(1969) y; Archer, Garther y Beitel (1983)).
En consecuencia, es un mal síntoma
en un político experimentado como el actual
Presidente del Perú plantear un proyecto
para modificar la Constitución y las leyes
penales sin presentar un estudio sobre impacto
que va representar su aplicación para el
erario publico y el método de financiamiento
(análisis costo/beneficio el cual es una
obligación al presentar un Proyecto de
Ley); esta falta de análisis es la que
da a pensar a varios analistas que es una propuesta
meramente coyuntural con la finalidad de aumentar
su respaldo popular.
Entonces, regresando al debate
de la pena muerte:
"Señor Alan García Pérez:
¿Está su gobierno dispuesto generar
un costo permanente de 80 millones de dólares
al año (estimado conservadoramente costos
y personas procesadas) para aplicar la pena de
muerte?"
(1)Las cifras de presupuestos oficiales son
aproximaciones en dólares de los presupuestos
aprobados para el año 2006.
(2)Cantidades y porcentajes de acuerdo al
consorcio Justicia Viva. En el caso del INPE el
gasto corriente fue de 86%; en el caso del Ministerio
Publico fue de 96.9%.
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