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LA PENA DE MUERTE: CUESTIONES PREVIAS A LA PROPUESTA
PRESIDENCIAL
Nikolai O. G. Wilhelmi Ch.
Investigador para la Comisión Andina de
Juristas
Es una triste realidad que en Perú,
como en varios países aquejados por el
subdesarrollo, las autoridades emiten normas sin
reparar en las condiciones mínimas necesarias
para su aplicación. Tarde o temprano, las
normas dadas sin realizar ese análisis
pueden generar consecuencias contraproducentes
mayores que los que el problema original causaba.
Así por ejemplo, al analizar
la propuesta del Presidente Alan
García Pérez con respecto
de la pena de muerte debemos cuestionarnos si
los órganos encargados están en
capacidad de aplicar la medida y como se verán
afectados en su aplicación.
Es conveniente recordar, que en
los Estados Unidos donde existe un relativamente
prestigioso sistema legal, se invierten cientos
de millones de dólares en recursos (Los
Angeles Times - 2005) para tratar de llegar a
la convicción total en los casos de pena
de muerte. A pesar de ello la medida es duramente
cuestionada por tener una tasa de error de uno
por cada siete condenados a muerte (Death Penalty
Information Center - 2006). ¿Nuestro
sistema judicial esta preparado llevar acabo esa
tarea con al menos igual margen de seguridad en
las sentencias?
En nuestro caso el aparato jurisdiccional
según las cifras de Apoyo de Agosto del
2006, el 56% de la población desaprueba
la gestión del Poder Judicial, 20 % no
precisa y solo 24 % la aprueba. ¿Podrá
salir airoso de la aplicación de la pena
de muerte?
El Poder Judicial, la Policía
Nacional, el Ministerio Publico y el INPE enfrentan
un fuerte descrédito ante la población
ello producto de fenómenos como la corrupción,
la indebida influencia de autoridades políticas
y de los medios de comunicación; ineficiencia
y falta de preparación de sus funcionarios
en las investigaciones y responsabilidades a su
cargo. Por supuesto es importante deslindar que
existen jueces probos, policías y fiscales
preparados e incorruptibles que hacen sendos esfuerzos
por llevar a cabo su encomiable labor, sin embargo
estos son los menos.
Para tener un ejemplo de ello no
tenemos necesidad de remontarnos al tristemente
famoso caso del "Monstruo de Armendáriz",
(emblemático caso de 1957 en que una persona
acusada de asesinato de un menor es condenada
a muerte por presión popular); hace pocos
años estuvo ante las cámaras de
televisión el caso de "Beto",
un muchacho con retardo mental, acusado (y condenado
en primera instancia) de haber ultrajado y asesinado
a una menor en el Puericultorio Pérez Aranibar,
por suerte, esta historia tuvo un mejor final
debido al gratuito patrocinio de un abogado, él
cual fue capaz de demostrar su inocencia (poco
tiempo después se hallaron a los culpables).
El error ocurrió en gran parte debido a
la influencia de los medios y sus prejuicios en
el poder judicial así en la policía
y el poder judicial
A ese respecto, estudios realizados
en los Estados Unidos demuestran que hay un fuerte
componente subjetivo en la aplicación de
la pena de muerte: los grupos social y racialmente
excluidos tienen considerablemente mayores posibilidades
de ser condenados a muerte con relación
a otros grupos raciales (Estudio Paternóster
-1983). ¿Qué tanto hemos avanzado
los peruanos en temas como la exclusión
social, racial y cultural? ¿Nuestros jueces
demuestran estar ya por encima de los prejuicios
que caracterizan nuestra sociedad?
Entonces después de reflexionar
sobre todos estos datos me surgen dos preguntas
¿por qué debería nuestra
sociedad correr el riesgo de matar a un inocente
entre siete culpables (en el caso que igualemos
la efectividad del sistema norteamericano)?
y ¿estamos dispuestos como sociedad
a dar el poder de quitar la vida a un poder judicial
al cual la mayoría de peruanos no aprueban
su gestión?
Soy de la opinión que en
el supuesto que los peruanos estuvieran de acuerdo
(que no es así) con la pena de muerte es
lógico sostener que las condiciones no
están dadas en el Perú y que antes
de poder plantear con seriedad ese debate deberemos
trabajar en tener un sistema de administración
de justicia cuyos fallos cuenten con el respaldo
y la confianza de toda la ciudadanía
Como peguntas previas que en mi
fuero personal tengo a la propuesta de pena de
muerte (y sin renunciar al derecho de sustentar
mi opinión) para el Señor Alan García:
¿qué medidas va ha tomar para
darnos un Poder Judicial mas confiable? ¿Cómo
va ha transformar nuestras prisiones en centros
de reclusión modernos y seguros? ¿cuáles
van ha ser los pasos que se van a realizar para
fortalecer la Policía y el Ministerio Publico
institucionalmente? Además debo señalar
que espero este teniendo escrupuloso cuidado en
la preparación para la entrada en vigencia
del nuevo Código Procesal Penal en el ámbito
nacional.
En resumen: el Señor
Presidente, desde mi punto de vista, si insiste
en cumplir su promesa presidencial (pese a que
no es jurídica, criminológica, o
económicamente "recomendable"),
todavía tiene mucho "pan que rebanar"
para que las consecuencias no las pague un inocente.
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