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OLLANTA HUMALA... ¿OTRO OUTSIDER ANTISISTEMA?
Por: César Horacio Ramos
Fiñipe
Lo tildan de outsider. Lo consideran
un nuevo prospecto que recién se presenta
en la coyuntura política del país
y que apareció sin aviso y está
muy cerca de llegar al poder. Comparto la objetiva
percepción de algunas gentes que también
advierten que el señor Humala tiene envidiables
posibilidades de obtener el triunfo en esta contienda
electoral.
Lo que si no comparto es la concepción
que tienen al aceptar que el ex comandante es
un outsider. Parece, así se presenta, pero
no lo es. En ese sentido, este texto es sólo
para evidenciar que el señor Ollanta no
es el outsider que algunos creen que es. ¡No
es y no es
! No hay otra posibilidad. Y para
certificarlo les presento una breve historia de
la carrera política de Ollanta
Moisés Humala Tasso.
¿Cuándo y cómo
apareció Ollanta Humala en la arena política?
Atendiendo a la interrogante, la respuesta inexorablemente
nos remonta al 29 de octubre de 2000, en las tierras
de Tacna, allá al sur del Perú;
precisamente en Locumba; día y lugar en
el que el comandante Ollanta y su hermano Antauro,
decidieron comandar un grupo de 180 militares
del Ejército, y manifestarse en rebelión
contra el gobierno del ahora prófugo de
la justicia, Alberto Fujimori.
En dicha ocasión, los hermanos Humala,
dejaron de ser militares y pasaron a convertirse
en una especie de políticos que querían,
seguramente, llegar al poder a través de
las armas, así como volvieron a repetirlo
en la toma de la comisaría de Andahuaylas.
Por esos días, los de octubre
de 2000, la noticia de la protesta cívica
y política de los militares, movió
violentamente los cimientos de Palacio y todos
los medios de comunicación buscaban, de
todas las formas posibles, conseguir la versión
del Ollanta Moisés Humala.
Tal y como lo dijo en una entrevista
en el programa televisivo "2 Dedos de
Frente", el candidato a la presidencia
Ollanta Humala, recuerda que precisamente aquél
convulsionado 29 de octubre empezó su carrera
política en el país. Manifestó
que la situación por la que atravesaba
el país merecía de un hombre que
ponga fin a ese contexto.
Sucedida la insurrección,
acá en Lima el presidente Fujimori ordenaba
la captura inmediata de los insurgentes, mientras
que el astuto Vladimiro
Montesinos, a bordo del velero Carisma,
dejaba entre risas el suelo peruano, para irse
a refugiar en Venezuela.
La coincidencia entre el levantamiento
de Ollanta y la fuga de Montesinos ha generado
que aparezca la idea de que la rebelión
de Humala obedecía a una bien preparada
cortina de humo para que el asesor de Fujimori
huya del país. Corrieron los días,
y no fueron necesarios muchos más, para
que el grupo militar se entregase y se inicie
el proceso militar de sanción.
Ya que en los días siguientes
un video descubrió la verdadera cara del
régimen al cual Ollanta Humala se había
revelado, el 22 de diciembre del 2000, el Congreso
de la República resolvió otorgar
a los hermanos y a todos los militares rebeldes,
la amnistía. La resolución fue acogida
con agrado por la mayoría de los peruanos
hasta el punto que en los próximos meses
el comandante Humala fue nombrado agregado militar
en Francia, así como en Corea del Sur,
es decir, daba inicio a su carrera política.
Bueno, siendo más precisos, continuaba
sus actividades políticas.
Pero esas circunstancias no son
las únicas que evidencian que Ollanta no
es el outsider que tanto dicen. Su postura política
e ideológica la empezó a difundir
en el pasquín que dirigían él
y su hermano Antauro. Publicación que no
sólo daba a conocer sus intenciones políticas,
sus aspiraciones e injerencias en algunos actos
políticos del país. Entonces, no
es pues, aventurado decir que gracias a la publicación
de Ollanta, en la cual él, de una u otra
forma aceptaba todas las opiniones vertidas allí,
haya servido para que propague en el electorado
sus ánimos de llegar al poder y realizar
los cambios que la gente tanto espera.
No hay duda que el señor
tiene ganas de gobernar el país, eso no
se discute, pero es evidente que no está
preparado para hacerlo. Ha demostrado que verdaderamente
no tiene y no sabe cómo afrontar el manejo
económico, social y moral de un país,
de un Estaco-nación. No existe a su lado
gente idónea para hacer esas labores. Su
intención no va de la mano con sus facultades.
Espero no incomodar pero su entorno se muestra
muy dividido y demasiado efervescente.
En fin, sólo queda esperar
que los jóvenes y adultos que elegirán
al presidente, no se dejen llevar por las ocasionales
promesas que muchos de los candidatos nos hacen.
Alertas y mucho cuidado con cometer errores, recuerden
que esos nos duran cinco años. No se quejen
después, las advertencias están
hechas
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