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EL FENÓMENO DE LA FRUSTRACIÓN
Por: Nikolai Wilhelmi
Investigador de la Comisión Andina de Juristas
nwilhelmi@cajpe.org.pe
Esta es una reflexión que
escribí como consecuencia de la afirmación
de un amigo: "No puedo creer que todavía
tengamos vecinos de Iotopía (www.iotopia.net)
que piensen que este señor (Ollanta Humala)
es una alternativa válida" Creo,
mi amigo, que deberías comprender que el
fenómeno "Ollanta Humala"
es producto de la frustración.
Entendamos frustración como
las expectativas no cumplidas al poblador común
por los actores políticos; expectativas
en la mayoría de casos generadas por estos
mismos actores a lo largo de sucesivos procesos
políticos. Entendamos frustración
como esa sensación de rabia y enojo producida
a raíz de llegar al convencimiento de haber
pasado de la absoluta exclusión del proceso
político a la utilización como medio
de llegar al poder. Utilización que en
su mayoría de casos se culmina a través
de promesas incumplidas por las autoridades
Existen amplios sectores de este
país que están excluidos de toda
participación política salvo en
la época electoral; que existan estos cuadros
es relativamente normal en tanto se mantengan
cuotas de 5 % a 10 % (esto explica en parte a
los partidos ultrarradicales y fundamentalistas
en todo el mundo).
Lo preocupante es que en el Perú
(y en otros países de la región),
el sector "frustrado" dispuesto
a romper el sistema a todo costo ha alcanzado
niveles altos eso en realidad tiene como origen
la ineficiencia de nuestros partidos políticos
para comunicar, canalizar y concretar los intereses
del sector de la población que dicen representar.
¿Te das cuenta de la tontería que
es decirle a la gente que Ollanta Humala "es
un salto al vacío"? La población
que vota por él ha estado en el vació
hace
¡mas de 25 años!, y es
un fenómeno que no ha cambiado (es mas,
ha aumentado) y que en las sucesivas elecciones
cada partido político ha prometido cambiar.
Es producto de haber convertido
a estos partidos en marcas que pretenden vender
a un producto (el candidato) a un publico obligado
a comprar (voto obligatorio) y que por lo tanto
escogen un candidato con el que se sienten mas
identificados (como reacción a la manipulación
evidente, y a la preocupación mediática
en sus intereses) y que parece ser el mas autentico
(justamente por lo radical de su campaña).
Entonces hay un proceso de identificación
del poblador (harto de los intentos de manipulación
de los partidos políticos) y el candidato
"autentico" (que es acosado por
los partidos políticos); el resultado es
el famoso efecto "teflón":
"será un violador de Derechos Humanos,
no reconocerá a sus hijos, será
autoritario pero es mi candidato y no de ninguno
de "ellos"
¿Como romperlo? atacando el proceso
de identificación no a la persona (no demostrando
que es un candidato ajeno o no al sistema sino
demostrando que es un candidato ajeno al poblador
común (como la "patadita" de
Alan ¿recuerdan el efecto que causo
en su creciente popularidad de ese momento?)...
si no centramos en lo mal que estuvo la patada
sin atacar a la persona especifica del señor
García su popularidad cae sola)
.Lamentablemente no "ajeniza"
a Ollanta Humala decir que ganó un sueldo
de lujo como agregado militar, porque si le dieran
la opción el poblador común también
lo haría, tampoco los eventos de Madre
Mía porque en nuestra violenta sociedad
el poblador común acepta y justifica que
en la época del terrorismo se hayan cometido
violaciones de derechos humanos (en tanto que
no le muestren las fotos de mujeres y niños
victimas). Triste, muy triste pero real.
Aun después de todo lo dicho la culpa
no es del votante (a él hay que comprenderlo:
la candidatura antisistema es la única
alternativa que se le ha dejado para llamar la
atención sobre sus problemas; y lo viene
haciendo hace mucho tiempo) hay que echarle la
culpa a nuestros ineficientes partidos políticos
que no han sabido canalizar pacíficamente
la voz del poblador común mas haya de la
época electoral pretendiendo estafarlo,
diciéndole en el momento de las urnas,
que se preocupan sinceramente por él.
No nos quejemos que después de 25 años
de frustración las personas ya no crean
el mismo discurso.
Las opiniones contenidas en este artículo
son de responsabilidad exclusiva del autor y no
reflejan necesariamente opiniones institucionales
de la Comisión Andina de Juristas (CAJ).
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