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VICTORIAS
PIRRICAS
Nikolai O. G. Wilhelmi Ch.
Investigador para la Comisión Andina de
Juristas
Las elecciones municipales están
próximas en el calendario político
peruano y algunas personas siguen esperando ver
el momento en que despegue la candidatura de
Humberto Lay. Parece que estas elecciones
volverán a echar por tierra las hipótesis
sobre la importancia de la utilización
de partidarios de iglesias evangélicas
como una red para difundir una campaña
política; o la suposición de que
el voto evangélico podría servir
ser percibido como una alternativa probable y
atraer votos.
En las elecciones presidenciales
del 2006, el pastor Humberto Lay, obtuvo el 3.6
% votos emitidos. La población evangélica
es el 9.3% de la votación en el Perú
y cuando desagregamos los porcentajes de las congregaciones
con las que el ex candidato tenia mayor relación
encontramos que Las Asambleas de Dios del Perú
agrupa el 3.5% de la población del Perú
y la Iglesia Alanza Cristiana y Misionera, el
0.1%. Ante estas cifras se concluye que el voto
evangélico que no es el publico cautivo
que se suponía.
Es importante tener en cuenta que
la denominación "evangélico"
no se refiere a una unica institución organizada,
sino que al contrario agrupa a iglesias con un
alto grado de autonomía y diferencias entre
si, cuyos miembros regularmente presentan prejuicios
positivos y negativos hacia miembros de otras
congregaciones también denominadas evangélicas.
En ese sentido; si es cierto, que
la candidatura de Fujimori en 1990 extendió
el rumor de su adhesión a una confesión
evangélica no determinada puntualmente;
este rumor habría sido una estrategia de
mejores resultados. El rumor, sin determinar la
congregación exacta, habría generado
expectativas en algún sector de la población
evangélica permaneciendo "blindado"
ante los prejuicios de la propia comunidad.
No se debe dejar de considerar,
que hay pastores que predican en un mayor o menor
grado la no participación en actividad
política. O que los feligreses de barrios
urbanos parecen haber tenido una mala reacción
a la repartición de propaganda electoral
al frente de los locales donde se congregan o
al uso electoral de los pulpitos por parte de
algunos candidatos.
Otro factor a tener en cuenta son
posiciones que se percibieron como contradictorias;
durante la contienda electoral presidencial, se
señaló, en un primer momento, que
la lista congresal del partido Restauración
Nacional no era de carácter confesional
y posteriormente (casi al final de la campaña)
se indicó que el partido si era de carácter
confesional. En esta situación, debería
ser más relevante para el futuro de Restauración
Nacional el escaso potencial de crecimiento del
voto no evangélico a favor de Humberto
Lay Sun.
La candidatura presidencial tuvo
planteamientos económicos y políticos
más cercanos Unidad Nacional que los que
tuvo incluso la candidatura de Valentín
Paniagua, tanto es así que el pastor evangélico
manifestó su apoyo a la candidatura de
Unidad Nacional durante el apretado conteo a la
segunda vuelta. Su lenguaje correcto y formal,
la elección de medios; un discurso complejo,
y alusiones religiosas lo colocaron (en el imaginario
popular) en una posición conservadora.
Discurso, que dicho de paso, no logro tener impacto
y definición.
Como ya lo señalo Enrique
Bernales, en la elecciones presidenciales del
2006 la "identificación de una
agenda social no bastaba. Para ser favorecido
con el voto masivo de vastos sectores sociales,
era necesario lograr el mayor nivel de identificación
con sus demandas", "el contexto social
peruano favorecía las propuestas de cambios
sociales radicales y un discurso que los aludiera
expresamente". Esto ha sido y seguirá
siendo una constante en las elecciones presidenciales
del 2011 en el Perú.
En este sentido el pastor Lay tuvo
la opción de ubicarse como un candidato
que rescatara el amplio trabajo social hecho por
sus hermanos de fe durante la década del
terrorismo; y sin embargo se ha ubicado en un
lado del escenario político (derecha conservadora)
copado de figuras, donde si bien se diferencia,
tiene poco espacio para crecer electoralmente.
En este sentido, para el elector ¿que
tanto se diferencia, como opción política,
como Humberto Lay de Luis Castañeda?
Por ultimo ¿es valido
decir -como algunos analistas han planteado- que
la participación de Humberto Lay Sun en
las elecciones presidenciales del 2006 ha sido
un éxito? El líder de Restauración
Nacional jugo y juega ha convertirse en un referente
(cosa que esta logrando) en el escenario político.
Sin embargo esta estrategia lo obligara a ser
un personaje secundario y recurrir a la negociación
con los actores principales.
Para algunos las respuestas estarán
en la percepción que obtenga al terminar
las elecciones, para otros estará después
de analizar los votos obtenidos en relación
a la población de Lima o de los votantes
evangélicos.
Sin embargo, en los hechos, cada
elección es unica y tiene un solo ganador;
el resto juegan sus cartas en función al
resultado.
Las opiniones contenidas en
este artículo son de responsabilidad exclusiva
del autor y no reflejan necesariamente opiniones
institucionales de la Comisión Andina de
Juristas (CAJ).
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