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¿LA JUSTICIA CONTRA LA PRENSA?
Por: Juan Carlos Valdivia
Sin duda algo anda mal en el país.
Un vocal supremo que acepta haber visitado la
casa de una de las partes en litigio, en lugar
de ser señalado y rechazado por sus propios
colegas, está a punto de ser repuesto e
incluso, informa un diario, podría terminar
como presidente de la Corte Suprema. De igual
manera, un alcalde con antecedentes relacionados
al narcotráfico, y señalado como
asesino de un periodista, Alberto
Rivera, puede salir del país
hacia China, de donde seguramente nunca volverá.
Claro, no tenía orden de captura. Dato:
Dicen que este alcalde realizó aportes
a la campaña de Perú Posible.
Un periodista difunde un video
donde se muestran los enjuagues de la dirigencia
del fútbol profesional. Tan de interés
público era el video que suspendieron al
protagonista como dirigente deportivo. Este señor
buscó demandar a Philip
Butters, y un juez rechazó su
solicitud, aunque, como suele suceder en nuestro
país, encontró otro "magistrado"
que aceptó su denuncia y que incluso ha
citado, en el extremo de la paranoia judicial,
a los directores de los medios que publicaron
la denuncia de Butters para ver si existe una
concertación entre todos ellos.
Pero si lo anterior le parece un
exceso, imagínese que existe un político
que ha enjuiciado a Pedro
Salinas por el delito de opinar. Uno
puede gustar o no del estilo de Pedro, pero su
ironía y estilo punzante no deja de estar
bien escrita y llamar la atención de los
lectores. Sin embargo, una Sala de la Corte Superior
ha devuelto su expediente para que se revise nuevamente
una prueba que él ofreció, anulando
una sentencia que Salinas tenía a su favor.
Así, quién puede entender a la justicia.
En Trujillo, el editor de Correo,
Luis Bahamonde,
tiene una serie de juicios con una regidora de
la Municipalidad Provincial (que casualmente es
familiar del presidente de la Corte Suprema y
su esposo es fiscal en ese distrito judicial).
Los procesos nacen a raíz de trascendidos
publicados en la sección Chiquitas regional
y denuncias periodísticas sobre procesos
judiciales en los que se vio favorecido el esposo
de la regidora. El día de ayer, Bahamonde
ha sido sentenciado en uno de los procesos a dos
años de pena privativa condicional y al
pago de una reparación de treinta mil soles.
Es uno de los pocos juicios donde en Trujillo
se ha visto una celeridad que llama la atención.
Y esto sin contar los innumerables
juicios que diferentes autoridades someten a los
directores de todos los medios por difundir denuncias,
o aquellos donde periodistas han sido golpeados
y vejados. Es curioso que cuestionables personajes
se hayan refugiado en el Poder Judicial para esquivar
las denuncias o las opiniones provenientes de
la prensa. Si antaño la pluma se enfrentaba
al sable, hoy el teclado lo hace con las citaciones,
las detenciones y los enrevesados procesos de
una justicia que en el Perú parece que
no es ciega sino tuerta. Estemos alerta, que esto
recién empieza.
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