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Sàbado, 21 de abril de 2007

¿A-37 Y POZAS DE MACERACIÓN?

Nikolai O. G. Wilhelmi Ch.
Consultor en Seguridad y Defensa
Comisión Andina de Juristas

Un reconocido general colombiano daba tres líneas sobre lo que debe ser la relación del poder ejecutivo con los medios, en particular en el área de seguridad y defensa nacional. Primero, hay que considerar que el periodista y su publico son inteligentes; segundo, hay que ser coherente y dispuesto a sostener lo que se ha dicho; y por último, nunca hablar off the record.

En este caso el Presidente Alan García ha roto flagrantemente las dos primeras reglas: ¿Es que acaso no sabe el señor Presidente que la finalidad de las Fuerza Armada en un Estado moderno es velar por su supervivencia y desarrollo? y ¿qué la función de la policía es velar por el libre ejercicio de las libertades y derechos ciudadanos?

Primero, cuando se ordena la intervención de las Fuerzas Armadas no solo está utilizando un garrote más grande sino que además indica que es una cuestión de supervivencia y desarrollo del Estado. Ojo: nadie duda de la importancia del fenómeno del narcotráfico y lo importante que es llamar la atención de los Estados Unidos. ¿Pero es acaso para el Perú una cuestión de supervivencia y desarrollo del Estado? ¿Se justifica una intervención de las fuerzas armadas, distinta a la supletoria y subsidiaria? Podemos discrepar, pero en prioridad deberían estar consideradas la recuperación de la capacidad operativa, el control territorial efectivo, el combate del terrorismo.

Segundo, la orden del señor Presidente es impracticable en la parte de bombardear pozas de maceración. Las pozas no se pueden detectar por vía aérea (imaginemos un techo de plástico negro camuflado en medio de la selva); además el A-37 es un avión a reacción y debe desarrollar una velocidad mínima para sostenerse en vuelo. Esta velocidad mínima impediría un bombardeo efectivo de una área tan pequeña.

Consideremos la idoneidad de la medida; aun superando todas las dificultades técnicas, si se pudiera realizar la orden presidencial; un bombardeo no discrimina. Debemos tener en cuenta los operarios de las pozas son generalmente campesinos y niños pobres contratados por narcotraficantes y que ven en esa actividad su único medio de subsistencia. Eso por no hablar de un procedimiento que debe contemplar la rendición y captura del delincuente antes de tomar medidas potencialmente letales.

Por último es económicamente costoso enviar un avión A-37 (combustible, piloto, mantenimiento etc.) a realizar un bombardeo en condiciones de tan dudosa efectividad para destruir pozas de maceración que no demorarían en ser reconstruidas. Y brindar mayor seguridad requeriría un equipo terrestre; y si envió un equipo terrestre ¿para qué envío el A-37?

Una consideración que se debería tener en cuenta en la intervención de las fuerzas armadas, es la capacidad corruptora del narcotráfico, más aun en las condiciones socioeconómicas que vive nuestro país. Mientras más se involucre a las fuerzas armadas con la lucha antinarcóticos, más intentaran los narcotraficantes establecer lazos de influencia con las fuerzas armadas.

En vista de esa consideración, países como el propio Estados Unidos, de quien se quiere ganar la atención con estas singulares declaraciones, establecen organismos especializados de lucha antinarcóticos donde se establecen organismos ad-hoc para prevenir la corrupción, protegiendo de esta manera a otros elementos que contribuyen a la seguridad nacional.

En nuestro caso particular en lugar de pretender mostrar seriedad en la lucha contra las drogas aumentando el nivel de brutalidad, resultaría bastante más eficiente y acorde con la doctrina de defensa norteamericana, establecer un comando de tarea conjunta para conducir la lucha contra las drogas con en la cual se establezcan mecanismos que prevengan este efecto corruptor.

Por ultimo, una cuestión de formas, el Presidente debería contemplar, la Fuerza Aérea del Perú no tiene relación jerárquica alguna con el Ministro del Interior, por lo tanto la orden de utilizar los aviones A- 37 y realizar bombardeos debería ser hecha al Ministro de Defensa, mando político de las Fuerzas Armadas.

 
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