|
HAY AMORES QUE MATAN
Por: Marcela García Guerrero
No nos referimos a las tragedias
de Shakespeare, Tolstoi o Dostoievsky, ni a las
cursilerías de las telenovelas, hablamos
de la vida real, de amores tan fuertes como son
los paternos, que llevan muchas veces a los hijos
a situaciones extremas y cuyas declaraciones causan
tal pavor que algunas personas que se sienten
amenazadas piden garantías en salvaguarda
de su integridad.
Nos referimos al amor tan profundo
que muchos ciudadanos tienen por la democracia
que cuando la suponen amenazada pierden el control,
la objetividad, y abiertamente o quizás
descaradamente muestran el horror de regímenes
autoritarios como es el caso de algunos conductores
de televisión, muy demócratas, pero
que adelantándose a los hechos, destruyen
la tranquilidad de los incautos que creen que
lo que dice la tele es OBJETIVO y cierto, en vez
de tomarse el trabajo de hacer una evaluación
y buscar la causa de la "Amenaza a la
Democracia".
Hablamos también del desmedido
amor por el poder y reconocimiento o, por el poder
a don dinero, que ha arrastrado a éste
país a límites insospechados en
donde la confianza, la fe y respeto por sus instituciones
ha sido asesinada. Ahora, se ha montado un circo,
porque eso consideran que es el país, un
circo de baja calidad en la que bailan, enloquecen
con ruido que no es música, están
afónicos y nosotros sordos de tanto ruido,
quieren contagiarnos su miedo, pero los que pensamos
un poquito, los que creemos que la democracia
se construye paso a paso, con paciencia y constancia,
sabemos que por mucho que chillen y se rasguen
las vestiduras, la historia sigue, la historia
cobra lo suyo, aunque nos duela.
Hay amores que matan sí:
a niños, a culturas, a pueblos enteros,
hay amores que matan las ilusiones de miles de
jóvenes que renegando de su origen buscan
en otras latitudes una vida más digna,
hay amores que expulsan a sus científicos,
para que sirvan a quienes reconozcan su valía,
privándonos de esos recursos humanos que
tanto necesitamos.
Construyamos una democracia solidaria,
con igualdad de oportunidades, sin exclusiones,
integradora, en la que los oportunistas y los
amantes de lo fácil no tengan cabida, claro
que podemos, nuestros recursos humanos por suerte
aún los tenemos.
Actuando así no se tendrá
miedo a que corrientes del Perú profundo
surjan, todo lo contrario, serán bienvenidas,
porque son parte nuestra, y entonces comprenderemos
que la alternancia de poder es indispensable en
una democracia, entonces entenderemos que la democracia
es una forma de vida, entonces entenderemos que
la concertación, el diálogo y el
respeto a los demás es parte fundamental
de aprender a vivir en democracia. Otros países
lo han conseguido, nosotros porque no.
Es momento no de tener miedo, es
momento de analizar, participar, trabajar por
un cambio real en la concepción y estructura
del estado, de los partidos, de las instituciones.
Es momento en que el ciudadano de la calle asuma
su rol de ciudadano y utilice los canales participativos
ya constituidos para hacer oír su voz,
evitando así el ruido de los que AMAN LA
DEMOCRACIA y quieren detentar el poder "para
ponernos a su servicio."
|
¡NOS
INTERESA SU OPINIÓN!
En
Peruprensa valoramos la opinión de
nuestros lectores, por tanto si usted tienen
una inquietud, pregunta, comentario, sugerencia
o crítica sobre esta noticia, puede
enviarnosla llenando el formulario siguiente.
|
|
Ir
a la página principal 
|