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LA OCASIÓN HACE AL LADRÓN
Por: Hugo MULLER SOLON (*)
El fenómeno delincuencial
ha venido cambiando en la medida en que el mundo
ha venido evolucionando. De igual manera, la Criminología
como campo del conocimiento ha mostrado los diferentes
aspectos de su evolución en la explicación
y comprensión de la criminalidad. Para
el Criminólogo César Lombroso
(1871) por ejemplo, el delincuente debía
ser un ser atávico y cualquier hombre que
mostrara las señas de ese atavismo (mandíbula
retraída, ojos juntos, cejas espesas, dedos
de los pies flexibles etc..) era un criminal nato.
Las ideas de Lombroso aun perduran entre nosotros
mas de lo que quisiéramos, es usual todavía
escuchar decir a alguna persona: "....
míralo, tiene cara de delincuente...".
Desde las concepciones antropológicas
y fisonomistas, pasando por las sociológicas,
ecológicas, el delito ha sido considerado
como un fenómeno inevitable, parte integrante
de la sociedad, e incluso como lo señala
Durkheim (1897), el delito es normal, ya que una
sociedad exenta de delitos es del todo imposible,
y es parte integrante de toda sociedad sana, para
Durkheim el delincuente es aquel que en una sociedad
ha rehusado a obedecer las leyes de la ciudad..
Los hechos criminales de hoy en día son
vistos de una manera diferente a la concepción
tradicional del delincuente, en que era visto
como un sujeto enfermo y anormal; para la Criminología
actual, el delincuente no es ahora un parásito
ni un ser extraño en el seno de la sociedad,
sino que es ante todo un regulador de la vida
social. Alejandro Lacasaggne (1914) consideraba
el delito como una bacteria que tenía su
caldo de cultivo en la misma sociedad y por eso
afirmaba "Las sociedades tienen los delincuentes
que se merecen" refiriéndose a
la inacción de algunas sociedades para
eliminar los factores de desarrollo de la delincuencia.
En la actualidad, la Criminología
Contemporánea, todavía sigue estudiando
cuales son las motivaciones que tiene el delincuente
para la pràctica del delito y por supuesto
estamos muy lejos de seguir pensando que las personas
son delincuentes desde su nacimiento o que el
delincuente dispone de ciertos rasgos físicos
o antropométricos que los distinguen como
tal, conforme lo afirmaba Lombroso. El crimen
ya no es el resultado de un sujeto anormal y peligroso,
sino una actividad de personas altamente capacitadas
y especializadas, que ven una gran posibilidad
de obtener riqueza y dispuestos a utilizar cualquier
medio, ayudados por una aliada de inmenso poder
como es la corrupción, que se fundamenta
en el afán de riqueza de todo aquel que
cae rendido por la tentación del dinero
fácil. Es por esto, que frente a las actividades
criminales clásicas llevadas a cabo de
manera individual, en la actualidad se observa
una evolución hacia una forma de criminalidad
como empresa, la cual conocemos como "Crimen
Organizado", como es el caso del Tráfico
Ilícito de Drogas, los Secuestradores,
los asaltantes de Bancos, los tratantes de blancas,
etc.
Pero en el presente articulo, queremos
referirnos al delito menor, al delito que se comete
de manera aislada, en asociación o en banda,
pero sin la estructura ni la organización
del denominado "Crimen Organizado",
nos referimos al asaltante, al estafador, al violador,
al que nos hurta o nos roba en la calle, en el
interior de un automóvil o en nuestro domicilio.
Hoy en día sabemos que el delincuente es
una persona común y corriente que haciendo
uso de una elección racional de sus objetivos
y de un análisis de las actividades rutinarias
de sus víctimas, hace un debido cálculo
entre las ventajas y las desventajas, de los riesgos
y los peligros, procurando en todo momento "el
logro del placer y la evitación del dolor"
al cometer sus crímenes. En otras palabras
"LA OCASIÓN HACE AL LADRON".
Este delincuente aprovecha simplemente la oportunidad,
sin que para esto importen las condiciones del
entorno social: Una puerta abierta, una casa sin
vigilancia, una ventana que nos permite mirar
al interior, un distraído conductor, una
cartera vistosa, un bolsillo posterior abultado,
una chica vestida provocativamente. Por supuesto
que el uso de las drogas o del alcohol, convierten
su acción mucho mas violenta. Y si este
delincuente ya estuvo en la cárcel por
delitos anteriores, se mostrará mucho más
agresivo con su víctima.
Efectivamente, para practicar un
delito el delincuente hace un cálculo entre
las ventajas que pueda obtener por ejemplo: dinero,
sexo, aventura y los peligros que por ventura
pueda tener con su conducta (ser detenido, juzgado,
sentenciado). Cuando el delincuente identifica
en una situación indicios de una buena
oportunidad criminal es cuando se dan las condiciones
para que el mismo decida cometer un delito. De
esta manera, la conducta delictiva es resultado
de una decisión racional, siendo los delitos
patrimoniales, al que más se aplica esta
teoría.
En la práctica, para que
el crimen ocurra es necesario la convergencia
de tres factores los cuales denominaremos "CADENA
DEL DELITO": Un delincuente potencial,
un objetivo atractivo que también puede
ser una víctima apropiada y por último
la ausencia de control sea de naturaleza formal
o informal y es así que si los tres elementos
confluyen, se crea el ambiente propio para que
ocurra el crimen.
En los delitos contra el patrimonio,
un objetivo se torna atractivo para un delincuente
cuando tiene elevado valor económico, joyas
o un moderno teléfono celular; cuando por
su peso se hacen más fáciles de
transportar; cuando las personas muestran en las
calles o en los hogares lo que tienen de valor,
sea contar dinero en publico, sea dejar en la
basura las cajas de los electrodomésticos
que han comprado; y, cuando el delincuente tiene
facilidad para ponerse en contacto con el objeto,
sea por ausencia de vigilancia o una puerta abierta
entre otros. La estadística policial en
el Distrito de Trujillo, revela que el año
2004, se denunciaron 736 casos de Robos y 2,849
delitos de Hurto, lo que significa que existe
una mayor predilección del delincuente
por apropiarse de lo ajeno, aprovechando el descuido
o la negligencia de las víctimas y no necesariamente
haciendo uso de la violencia como es en el caso
del Robo.
La realidad también nos
demuestra que es muy importante en la aplicación
de medidas preventivas contra la delincuencia,
el control informal que hacen los vecinos, la
familia, los empleados, el modo de vida, las medidas
de seguridad de la vivienda, la arquitectura del
barrio, etc, todo lo cual puede tornar más
difíciles la práctica delictiva,
de paso que impide la confluencia de los tres
factores necesarios para la practica del crimen
que ya hemos enunciado. La Policía Comunitaria
de Trujillo, viene brindando gran apoyo a la población
a través de sus Programas de "Cuadras
Solidarias" mediante el cual se intenta
convencer a los vecinos de la ciudad, sobre la
necesidad de conocer y organizarse por cuadras
para crear sistemas de seguridad en sus respectivos
barrios.
Finalmente, debemos recalcar que
para prevenir al delito es imprescindible e importante
ROMPER CON LA CADENA DEL DELITO, que hace
que el delincuente motivado (cualquiera fuera
la causa que lo motiva), encuentre la víctima
perfecta y el objeto deseado sin vigilancia; en
la práctica significa que para prevenir
delitos tenemos que hacer más difícil
el éxito de la conducta del delincuente,
modificando el ambiente para hacer la práctica
del delincuente más difícil y arriesgada,
al mismo tiempo que se reduce el éxito
de su conducta delictiva. Los delincuentes buscan
objetivos que no demanden un esfuerzo demasiado
elevado, por lo que dificultarles el acceso al
objeto, ya es una manera eficaz de reducir el
delito. Obviamente, existen aquellos que son mas
avezados - felizmente son los menos - y que sin
importarles el riesgo, se lanzarán sobre
su víctima, a pesar que en el intento puedan
perder la vida o ser apresados.
En verdad, el delito en general
puede ser reducido o prevenido cuando se reduce
las oportunidades para que él ocurra. Las
tácticas de educar a los niños para
que se mantengan lejos de extraños, los
cuidados diarios con los vehículos y casas,
guardar el dinero en un banco o en una caja de
seguridad, usar "el dinero electrónico",
las tarjetas de crédito, tener contraseñas
difíciles de que las descubran, se solidarios
con los vecinos y cuidadosos con los sitios donde
vamos, mirar siempre las personas que hay alrededor,
no salir a la calle muy bien arreglada, ni provocativa,
con joyas muy caras o vistosas, son algunas de
las conductas que cualquiera puede tener y así
prevenir un poco la posibilidad de transformarse
- en un objetivo ideal o en la siguiente víctima
ideal para el delincuente -, de sufrir un asalto,
el robo de su vehículo u otro delito cualquiera.
El control informal que hacen los vecinos, el
control por grupos voluntarios, el de la seguridad
privada o el control formal a través de
la policía, son ayudas de igual manera
muy importantes. Pero lo mas importante: Tus propias
medidas de autoseguridad. Recuerda: la "Ocasión
hace al ladrón".
(*) Coronel PNP - Abogado Reg.
CAL 19367 - Docente Universitario
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