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EXIJAMOS PLANES DE GOBIERNO
Por: Eduardo Lastra Domínguez.
(*)
En plena era del "accountability",
que es la obligación de los funcionarios
públicos de rendir cuentas a la ciudadanía
con transparencia y sin esperar que se los pidan,
los que aspiran a gobernar el país deben
presentar para el debate sus respectivos planes
de gobierno. Ningún cálculo político
ni electorero puede justificar que estén
con misterios y dilaciones; porque eso suena a
burla.
Necesitamos saber hacía
dónde conducirán al país,
cuáles son los objetivos estratégicos
para su período de gobierno y cómo
es que piensan lograr dichos objetivos. Todo esto
para cada aspecto de la vida nacional: económico,
político, social e internacional. Lo que
los candidatos nos lleguen a mostrar en los debates
televisados, ya sea en tomos o disquetes, deben
ser propuestas serias. Desde nuestro punto de
vista, estos planes tendrían que compatibilizar
los cuatro aspectos siguientes:
El plano temporal, es necesario
que cada una de las decisiones compatibilicen
el corto, mediano y largo plazos. No debe sacrificarse
el futuro por lo urgente, tampoco en aras del
ahora conviene descuidar el mañana.
El plano operativo, es imperativo
que los planes y programas se formulen con la
indispensable coherencia técnica; para
que sean verdaderamente factibles de aplicarse;
que haya exigido de sus formuladores dosis importantes
de creatividad realista. Esto último supone
adecuar los modelos y teorías a las exigencias
de nuestra realidad, en términos de posibilidades
y limitaciones; pero más aún, en
función de los costos sociales que genere
su aplicación.
El plano político,
hemos escuchado, reiteradamente, a los industriales
reconocer que únicamente la industria no
podrá reactivar la economía, a los
economistas aceptar que el problema económico
no les compete exclusivamente a ellos, y a los
políticos decir que el Perú no será
salvado sólo por determinada agrupación
partidaria. Por todo esto, tenemos la convicción
de que un ingrediente fundamental para solucionar
los problemas de nuestro país lo constituye
la concertación de esfuerzos, experiencias,
conocimientos y especialmente voluntades. Quizá
este plano requiere más atención
y trabajo que cualquier otro, dentro de la estrategia
integral de generar un clima y conductas de trabajo
concertado a favor de nuestro país como
un todo.
El plano ético, si
bien la lucha por la moralización compromete
a cada uno de nosotros como sujetos actuantes
de esta sociedad, es una obligación perentoria
para los dirigentes que aspiran a los máximos
cargos públicos. Que comiencen siendo ejemplo
de responsabilidad política y presenten
sus planes de gobierno, cuanto antes.
(*) Presidente del Instituto
Latinoamericano de Desarrollo Empresarial, ILADE
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