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Viernes, 18 de noviembre de 2005

EDMUND MOELLER: EL ESCULTOR QUE HABLABA CON EL MÁRMOL

Por: Nivardo Córdova Salinas
 

Edmund Moeller en su taller en Dresde

Trujillo se sumó al homenaje mundial por la conmemoración los 120 años del nacimiento de Edmund Moeller, escultor del Monumento a La Libertad de la Plaza de Armas, todo un ícono de Trujillo. Muestra fotográfica, documenta el proceso de creación e instalación de esta obra.

"¿Qué hay en común entre Trujillo (Perú) y (Dresde) Alemania? La respusta es sencilla: En ambas ciudades se encuentran las huellas del escultor alemán Edmundo Moeller. En la Plaza de Armas de nuestra ciudad se ubica el Monumento de la Libertad, el cual es su obra más destacada. Y tal vez se rrecuerda más a este escultor en Trujillo que en Dresde, la capital sajona a las orillas de Elba, donde inició sus estudios académicos de arte y donde posteriormente se localizó su centro de vida y producción artística durante décadas".

Con estas palabras, Simona Paldosky, curadora de la muestra y coordinadora de la Academia de Arte Kunts-Bau (Dresde), inició su participación en el homenaje por el 120º aniversario del nacimiento de Edmund Moeller, artista nacido en Baviera en 1885, y cuyo redescubrimiento en Alemania ha causado un gran impacto.

 

El Monumento a La Libertad fue esculpido en Alemania

Tanto en Dresde, en la casa taller de Moeller, como en Trujillo, se realizan actividades para recordar a este artista, que aspiraba sólo a plasmar su creatividad en piedra y en bronce. La Municipalidad Provincial de Trujillo, presento en días pasados la exposición fotográfica "Edmund Moeller: 120 años" en la sala de arte de la Caja Trujillo, donde se aprecia toda la secuencia fotográfica del proceso escultórico y la instalación de los enormes bloques de mármol en la Plaza Mayor en 1929. Además hay fotos de otros trabajos relacionados con el Perú, como por ejemplo un busto de José Sabogal, el pintor indigenista que contagió a Moeller el amor por lo nuestro.

Simona Paldosky y Gisela Kohlauf, representante del Instituto Goethe en Lima, vinieron en persona a Trujillo para agradecer el gesto de la comuna de homenajear a un artista que recién empieza a ser redescubierto en el país teutón. Paldosky reveló que en agosto de este año se publicó en Alemania un voluminoso trabajo de la historiadora Antje Kirsch, quien ha seguido los rastros de Moeller, y además incluye un catálogo completo de sus esculturas. (Edmund Moeller, "Auf der Suche nach einem vergessenen Dresdener Bildhauer"; Dresdener Verlagsanstalt, Dresde, 2005).

¿CÓMO LLEGÓ MOELLER A TRUJILLO?
 

Fotografía de la instalación de la obra en 1929

Paldosky, citando las investigaciones realizadas por Antje Kirsch, señaló que tras la Primera Guerra Mundial, los efectos políticos y económicos en la Alemania de posguerra y las difíciles circunstancias de la vida de la gente fueron impresiones que Moeller plasmó en tres figuras de tamaño más que natural alrededor del año 1918.

Anotó que Moeller planificó un monumento de la libertad de tres elementos: acción, depresión y liberación. "Si Moeller acometió totalmente el monumento sin solicitantes no fue verificado. Él acabó las figuras con mármol travertino, pero por lo visto no encontró interesados para una realización en un sitio público, hasta que en 1923 en una revista especializada tropezó con un concurso de la ciudad peruana Trujillo para un monumento nacional en homenaje a la declaración de la independencia del Perú en 1821. Se presentó y de los 200 candidatos del concurso recibió la adjudicación", precisó.

El proyecto del monumento -que tiene una extensión de 30 metros de ancho y de 25 metros de altura- superaba las dimensiones del diseño original de Moeller. Además creó tres relieves de bronce, los cuales reproducían las batallas de Ayacucho y Junín y la declaración de la independencia delante de la municipalidad de Trujillo. El obelisco en la mitad el monumento es coronado por la figura de un joven con una antorcha, la cual está parada sobre del globo terráqueo. Las bases de las gradas soportan las alegorías del Arte, la Ciencia, la Industria agrícola, la Agricultura y Ganadería.

Paldosky señaló que aproximadamente de 1924 a 1927 trabajó Moeller cerca de una cantera en el Estado Libre de Turingia, donde extrajo el mármol travertino. El transporte de las figuras, las cuales fueron cortadas con un cable de acero delgado, llenaba 110 vagones de ferrocarril, que se embarcaron vía el puerto de Bremerhaven.

"El mismo Moeller condujo la construcción del Monumento en Trujillo, que fue inaugurado el 9 de diciembre de 1927. Él recibió por su trabajo la condecoración más alta: el Orden del Sol, la cátedra honoraria de la Universidad Nacional de Trujillo y la ciudadanía honoraria de Trujillo. Además del dinero de premio que fue generoso, se entregó Moeller a realizar encargos numerosos en el Perú, entre ellos bustos del presidente Agosto B. Leguía y del entonces alcalde de Lima Andrea Dasso", dijo.

"Durante su estadía en Perú creó una multitud de figuras indígenas de bronce y madera. Estos bustos y el busto del pintor José Sabogal indican un encuentro de ambos. Así Moeller encontró también el indigenismo, lo cual representante general en el campo de la pintura era José Sabogal. Después de dos años de estadía en el Perú, durante la cual también visitó otras partes del país y Lima regresó Moeller en 1928 vía los Estados Unidos a Europa", acotó Paldosky.

En Dresde, donde Moeller hizo sus estudios académicos y se desarrolló como artista, se conservan importantes esculturas suyas, que dan testimonio del gran cariño que Moeller tuvo por el Perú, como el bronce "El niño pastor", el "Lamento" (en porcelana), "Mujer sentada" en mármol, "Indígena peruana" en bronce; "Peruana vestida de negro" en madera, y "Cristo ascendido" para la Iglesia de San Pedro en Dortmund.

 
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