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LA
TRISTE REALIDAD DE LAS VÍCTIMAS DEL CARBÓN:
MORIR POR DIEZ NUEVOS SOLES DIARIOS
Por: José Alayo Chinchayán.
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Este menor a pesar de su corta edad tiene
que aprender a convivir con su triste realidad,
ser víctima inocente de los mal llamados
mineros informales o artesanales. ¿Se
le puede llamar a estos sujetos, inescrupulosos
y explotadores, "mineros artesanales"
si al mes perciben una ganancia liquida
que bordea los 10 mil nuevos soles?
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Constantemente escuchamos hablar
a nuestros gobernantes y a los analistas u especialistas,
sobre la gran importancia que tiene, para cualquier
país, el trato adecuado que se le debe
dar a las nuevas generaciones, especialmente a
la niñez, que es quizá una de las
etapas en la que el ser humano requiere de los
mayores cuidados por parte de los adultos, existen
incluso tratados internacionales sobre los derechos
de niños y adolescentes los que, lamentablemente,
sólo quedan en el papel, pues en la práctica
se convierten en letra muerta. Un ejemplo palpable
de esto, es la triste realidad en la que viven
muchos niños y adolescentes del ande liberteño,
específicamente quienes se ubican en las
zonas mineras del Alto Chicama, Santiago de Chuco
y Huamachuco.
En mi reciente viaje -por motivos
de trabajo- a dichas zonas, he podido corroborar
in situ la forma tan cruel e inhumana en la que
viven muchos menores, en su gran mayoría
explotados por sus mismos familiares que fungen
de empleadores y los contratan para trabajar extrayendo
minerales (en este caso se trata del carbón
de piedra) en condiciones infrahumanas e indignantes,
sin que nadie haga nada por subsanar esta triste
realidad que agobia a quienes, se supone, constituyen
el futuro de nuestra patria. En este nuevo recorrido,
tuve la oportunidad de visitar algunos de estos
caseríos o comunidades, en las cuales los
pequeños mineros son sometidos día
a día a estos incalificables abusos; podríamos
citar el ejemplo de los caseríos de Canibamba
Bajo, Canibamba Alto, La Victoria, El Ingenio,
Río Negro, Quiruvilca, Capachique y algunos
otros cuyos nombres se me escapan a la memoria.
En estos poblados resulta natural
ver una cantidad impresionante de bocaminas o
túneles por donde se ingresa a los socavones
(según los pobladores superarían
el centenar) ubicados en lo alto de los cerros,
por estos forados ingresan los pequeños
mineros para extraer el carbón de piedra,
utilizando como únicas herramientas de
trabajo una pala, una barreta y una carretilla,
para alumbrarse utilizan un pequeño lamparín
con mechero alimentado por carburo o una pequeña
linterna a pilas. Las jornadas de trabajo, en
muchos casos sobrepasan las 12 horas ininterrumpidas
y el jornal que reciben a cambio es de 10 a 15
nuevos soles diarios, que significa al mes un
ingreso de entre 300 a 450 nuevos soles. Por esta
miserable suma, estos pequeños viven inhalando
sustancias toxicas, como el bióxido de
azufre, que poco a poco van minando su delicado
organismo.
Dicho en otras palabras, van muriendo
de a pocos, mientras sus verdugos se llenan los
bolsillos de plata a costa de este sacrificio,
pues reciben entre 60 a 80 nuevos soles por tonelada
de carbón. Este es el precio que pagan
los camioneros -que cumplen la labor de intermediarios-
para luego ofertarlo a un precio mucho mayor en
las zonas de la costa peruana e incluso sirven
de acopiadores de material para empresas del exterior.
Si tomamos como referencia que el promedio de
producción de estas minas informales es
de 25 a 30 toneladas semanales, estaríamos
hablando de una producción mensual de 100
a 120 toneladas, basta una pequeña operación
matemática para llegar a la conclusión
que estos explotadores ganan al mes entre 8 mil
a 9 mil 600 nuevos soles ¿Se le puede
llamar trabajo digno a esto?
LAS LETALES
CONSECUENCIAS DE LA MINERÍA INFORMAL
Para que se tenga un concepto más
amplio, del enorme peligro con el que tienen que
lidiar diariamente estos "niños
y hombres del carbón", les comentó
el triste cuadro al que tuve que asistir hace
pocos días, cuando me encontraba de visita
en la comunidad de Canibamba Alto y me enteré
(por versión de los mismos comuneros) de
la lamentable muerte de tres hermanos integrantes
de la familia Roldán Polo al interior
de una de estas famosas minas artesanales. Los
hermanos que se desempeñaban como obreros
en la mina informal de carbón "San
Benito", propiedad de Arístides
Castro Gamboa, ubicada en el sector La Victoria
(Alto Chicama), encontraron trágica muerte
luego de ingresar a uno de los túneles
que había permanecido cerrado por más
de tres meses, sin haber tomado la precaución
de primero oxigenar el socavón carbonífero,
lo cual les provocó un envenamiento por
inhalación de gases tóxicos de azufre.
Se trata de los hermanos Carlos,
Santos y Oscar Roldán
Polo, cuyas edades oscilan entre los
20 y 25 años según afirmaron algunos
comuneros del sector. Ellos, al parecer ingresaron
al socavón en horas de la madrugada del
día lunes, sin presagiar el triste final
que los esperaba, sus cuerpos sin vida fueron
rescatados al promediar las 08:00 horas del lunes
12 de setiembre por algunos compañeros
de labores. Aunque el caso se manejó con
absoluta reserva, trascendió que este no
sería el primer accidente fatal, como consecuencia
de los mal llamados mineros artesanales que obligan
a sus trabajadores sin las más mínimas
condiciones de seguridad. "Ya son varios
los casos en los que personas, en su gran mayoría
menores de edad que son explotados por estos sujetos
inescrupulosos, mueren al interior de estas minas
de carbón informales, sin que las autoridades
hagan nada al respecto" señalaron
los indignados comuneros.
¿DÓNDE
QUEDÓ EL CUMPLIMIENTO DE LA NORMA Y LA
DEFENSA DE LA VIDA?
De acuerdo a lo que establece la
ley de concesiones mineras, todo aquel que explote
recursos minerales en pequeñas o grandes
cantidades, está en la obligación
de ceñirse a los reglamentos que establece
la Ley General de Minería, es decir, la
presentación del Estudio de Impacto Ambiental
(EIA) o el Plan de Adecuación del Medio
Ambiente (PAMA), además de brindar
las condiciones de seguridad absoluta a sus trabajadores
y poner énfasis en el uso adecuado de sustancias
químicas; sin embargo, estos inescrupulosos
traficantes de vidas humanas no cumplen, ni siquiera
en lo mínimo con dichos requerimientos,
los que si les son exigidos (y constantemente
supervisados) a las grandes empresas mineras,
que muchas veces invierten millones de dólares
en el cumplimiento de las normas.
Si estos mal llamados "mineros
artesanales", incumplen descaradamente
con el ordenamiento legal a vista y paciencia
de las autoridades competentes, entonces deberíamos
preguntarnos ¿Dónde queda el
principio de equidad? ¿No era acaso que
las leyes son iguales para todos? Esperamos
que se tome real conciencia sobre el importante
rol que nos compete en la protección de
nuestra infancia y juventud. Que se tome conciencia
que en las zonas del ande muchos de nuestros pequeños
hermanos se mueren diariamente por 10 nuevos soles
sin que nadie trate de remediarlo; es más,
ni siquiera se dan por enterados porque estos
"mineros artesanales" no les representan
demasiado protagonismo o noticia de portada, como
si lo son las grandes empresas mineras.
¿Dónde están
los famosos grupos ambientalistas que se hacen
llamar defensores de la naturaleza, de la vida
y del ecosistema? ¿Las ONG´s que
reciben financiamiento exterior para velar por
estas comunidades excluidas y que nunca rinden
cuentas a nadie, pero que si son buenas para incitar
a las comunidades a enfrentarse a las grandes
empresas mineras y a las fuerzas del orden? ¿Es
que acaso estos menores desprotegidos no son seres
humanos que también necesitan que los defiendan
de los mal llamados "mineros artesanales"?
Señores, ya es tiempo que justifiquen sus
jugosos sueldos y se pongan a trabajar en serio.
Recuerden que muchas veces la justicia tarda,
pero finalmente llega.
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