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8 DE MARZO, 2006: MENSAJE POR EL DÍA INTERNACIONAL
DE LA MUJER
Con ocasión de celebrarse
el 8 de marzo el "Día Internacional
de la Mujer" deseamos hacer llegar a
la mujer peruana un mensaje de solidaridad, de
esperanza y optimismo, la invocamos a tomar conciencia
de su dignidad y a reflexionar sobre la grandeza
de la fecundidad física y espiritual de
su misión.
Desde tiempos inmemoriales, la
mujer juega un papel fundamental en distintos
aspectos esenciales de la vida humana: entre ellos
la transmisión de la vida y al mismo tiempo
la humanización de esta y de las personas
mediante la educación en valores. No menos
importante es su capacidad de amar que la lleva,
a imitación de María cuando peregrina
en ayuda de su prima Isabel, a olvidarse de si
misma entregándose generosamente a los
demás.
Como cooperadoras en la transmisión
de la vida, las mujeres dan constantes muestras
de una inmensa fortaleza, capacidad de donación
y espíritu de servicio. Algunos sectores
identificados con la ideología de género
intentan hoy desacreditar esta natural capacidad
femenina pretendiendo presentarla como un invento
cultural para oprimir a la mujer. En la misma
línea grupos feministas radicales intentan
presentar la maternidad como un riesgo, una especie
de mal del que hay que huir mediante una mentalidad
anticonceptiva a ultranza.
A pesar de los agudos y dolorosos
problemas, de la pobreza material y cultural de
nuestro país, la maternidad como especial
vocación femenina al amor sigue siendo
una bendición. Se trata de un aspecto fundamental
e innegable de su aporte al mundo que expresa
la dignidad humana de la mujer.
En el campo de la educación
ella es por excelencia la transmisora de valores
y tradiciones familiares. De las mujeres depende
buena parte de la educación en un periodo
crucial de la vida de las personas. Los fundamentos
de la afectividad y los principios morales se
inculcan en los primeros años de vida y
en este tiempo el papel educativo de la mujer
es fundamental. En este sentido, enfrentamos hoy
una suerte de desvalorización de su papel
como madre y educadora y se pretende reemplazarla
por modelos ajenos a lo esencial de su vocación.
El doble aspecto de maternidad
y educación no se refiere sólo a
manifestaciones materiales sino que constituye
un peculiar modo femenino de ver el mundo y transformarlo.
Los intentos de reducir estos dos aspectos a meras
construcciones sociológicas o psicológicas
no le hacen justicia a la dignidad objetiva de
la mujer. Ella colabora con la vida humana de
modo irreemplazable y fecundo. En ella Dios ha
puesto de manera específica y propia un
reflejo de Su fecundidad.
Es un imperativo hoy más
que nunca reconocer el valor de las mujeres que
trabajan fuera de sus hogares, en el campo de
la salud, en escuelas y universidades, en instituciones
de ayuda social, en asilos, en parroquias, en
asociaciones y movimientos, en esos lugares, desarrollan
un servicio de mucha importancia para la sociedad.
Que María Madre de Jesús,
sea para la mujer modelo de fortaleza ante el
dolor, de solidaridad ante el necesitado, de alegría
y pureza para la joven, modelo de confianza en
su Hijo de quien procede todo bien.
Comision Ad-Hoc de la Mujer
Comision Episcopal de Apostolado Laical
Conferencia Episcopal Peruana
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