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PROGRAMAS DE EDUCACIÓN RURAL DEBEN IMPULSAR
LA AUTOGESTIÓN, CAPACITACIÓN DEL
DOCENTE Y PARTICIPACIÓN DE LOS PADRES DE
FAMILIA
Los programas de Alfabetización
y de Educación Rural, son los dos representativos
del sector, que han sido seleccionados para el
estudio "Programas Sociales ¿de
lucha contra la pobreza?: Casos Emblemáticos",
junto a otros (dos en cada caso) correspondientes
a los sectores básicos: alimentación
y nutrición, salud y bienestar, e infraestructura,
con finalidad de plantear posibles soluciones
a los problemas específicos que se observan
en los Programas Sociales que se vienen aplicando
en nuestro país.
En el Perú existen alrededor
de 40 programas de lucha contra la pobreza y que
están adscritos en los distintos sectores
como el Ministerio de Salud, de Educación,
de la Mujer, de Trabajo, de Agricultura, de Vivienda,
de Transporte, de Economía y Finanzas y
el Ministerio de Energía y Minas. El documento
antes señalado fue elaborado por Enrique
Vásquez H., investigador CIES-CIUP,
por encargo de Consorcio de Investigación
Económica y Social (CIES), como parte del
proyecto Elecciones Perú 2006: Fortaleciendo
el debate nacional.
En la evaluación cada uno
de los programas sociales seleccionados, incluye
un análisis costo-beneficio, identificando
a los ganadores y perdedores de cada medida y
los posibles obstáculos para implementarlas,
así como también se presenta una
hoja de ruta para los cien primeros días
de gobierno, con aquellas medidas gubernamentales
a tomarse para una mejor gestión de cada
programa.
EDUCACIÓN
RURAL
En los que se refiere al programa
de Alfabetización, el estudio encuentra
que la mayor concentración de personas
analfabetas se encuentra en zonas en las que más
del 60% de la población habla una lengua
diferente al castellano, esto conduce a prestar
especial atención a la metodología
a emplear del programa, de manera que considere
la realidad y cultura de los potenciales beneficiarios,
anota.
Por otro lado, señala que
un aspecto de la problemática de la educación
rural en el Perú radica en los altos niveles
de ausentismo y abandono escolar. La tasa neta
de cobertura en áreas rurales tan sólo
llega al 43% en educación inicial, 90.2%
en primaria y 52.6% en secundaria; en tanto que
las tasas de conclusión de primaria y secundaria
ascienden al 59% y 24%, respectivamente.
Además, se constata el contraste
de estos indicadores en zonas urbanas y rurales,
siendo éstas últimas las más
bajas. La elevada deserción escolar (3.9%
en primaria y 6.8% en secundaria) puede deberse
a las altas tasas de repitencia -el 12.8% de la
población rural desaprueba primaria y el
9.7%, la secundaria. Ésta genera frustración
en los padres de familia, quienes optan por asignarles
tareas domésticas o en la chacra familiar,
en lugar de enviarlos a la escuela, detalla.
Según algunos estudios que
refiere el documento, la dificultad en el aprendizaje
se origina tanto en el hogar -padres analfabetos,
lengua materna diferente del castellano, desnutrición,
etc.- como en la escuela -deficiencias en la instrucción
del docente, carencia de métodos pedagógicos
para la enseñanza, desperdicio del tiempo
académico por lejanía de la escuela,
etc. Esta combinación de factores afecta
la calidad de la educación recibida y,
por tanto, los resultados obtenidos. En las zonas
rurales, el 33.9% de niños con dos años
de escolaridad no sabe leer ni escribir; y el
porcentaje de aquellos con tres años de
escolaridad asciende a 12.9%, puntualiza.
OPCIONES
DE POLÍTICAS
El estudio sostiene que la subcobertura
del programa está relacionada con dos aspectos.
Por un lado, la centralización de la gestión
y el manejo de recursos en Lima obstaculizan un
seguimiento apropiado, ya que podría fomentar
cadenas de corrupción que sobreestimen
el número de beneficiarios del programa.
Por otro lado, la dispersión de las comunidades
en zonas rurales genera problemas logísticos
para reunir a los alumnos de las zonas más
alejadas.
Ante esta situación, se
plantean tres medidas: incrementar el número
de facilitadores, ya que éste es relativamente
bajo en comparación con el personal docente
requerido para un programa de educación
básica; generar incentivos para que la
población se desplace hacia los centros
de enseñanza; y, se debe tomar en cuenta
el tratamiento otorgado a aquellos que ya aprendieron
a leer y escribir, pero que necesitan practicar
para obtener mayor fluidez y comprensión
de lectura. Sería recomendable en este
sentido, crear "entornos alfabetizados".
Un incentivo puede consistir en
establecer como condicionante al Programa Juntos,
un determinado porcentaje de asistencia a las
clases de alfabetización. De esta manera,
se podrían enlazar los objetivos de ambos
programas y aprovechar la sinergia que se generen
entre sí. En tercer lugar. De otro lado,
se pueden crear "entornos alfabetizados",
estableciendo convenios con los municipios u ONG's,
para que, por ejemplo, se instaure una biblioteca
bilingüe o una hemeroteca en la cual puedan
acceder estas personas para practicar su lectura
.
MODELO DE
GESTIÓN EDUCATIVA
En cuanto a la Educación
rural, se plantea un modelo de gestión
sugerido para las escuelas rurales, debido al
éxito observado de los colegios Fe y Alegría
en términos de desempeño educativo.
Refiere que Fe y Alegría
es una institución sin fines de lucro,
orientada a brindar servicios educativos a los
sectores más necesitados de la población,
por lo que se inserta en las comunidades más
alejadas y excluidas de la sociedad. Fe y Alegría
surge como una propuesta educativa diferente pues
si bien pertenecen a una organización religiosa
privada, los sueldos de los docentes son pagados
exclusivamente por el Estado. Además de
las remuneraciones, dicha subvención estatal
cubre parte de los gastos administrativos, siendo
los demás gastos cubiertos por la capacidad
de autogestión de la institución,
detalla.
El buen desempeño de los
alumnos de Fe y Alegría, en comparación
con los de escuelas públicas, puede ser
atribuido principalmente a la gestión de
las escuelas, la capacitación del docente
y la mayor participación de los padres
de familia, afirma. Sin embargo, advierte que
si bien estos tres aspectos son puntos clave a
tomarse en cuenta para un mejor desempeño
de las escuelas en áreas rurales, aún
deben superarse las barreras legales sobre las
cuales se apoyan las rigideces laborales del sector.
CONCLUSIONES
El documento concluye que, si bien
es necesario incrementar el presupuesto para el
programa de alfabetización, también
es cierto que debe reformularse la cantidad de
recursos necesarios para obtener un buen desempeño
y poder cumplir con las metas. Es importante que
los gobiernos locales coordinen con organizaciones
de la sociedad civil que apoyen el desarrollo
del programa, y que estimulen a la población
para que se involucre en éste.
En lo que se refiere a Educación
rural, es imprescindible contar con una legislación
marco para la reforma educativa. Posteriormente,
se podrán realizar los cambios necesarios
tomando en cuenta que, para que estos sean permanentes
y sostenibles en el tiempo, deberá generarse
un sistema de incentivos y penalidades que vele
por el buen rendimiento tanto de maestros como
de alumnos.
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