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ISACC BIGIO: "PADRE, DEVUÉLVEME A
MI HIJO"
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Issac Bigio
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Hoy sábado 4 de Febrero,
mi hijo José Bigio
cumple 16 años. Desde septiembre no va
al colegio, no puede ni ver ni hablar con ninguno
de sus tres hermanos, con cualquiera de sus amigos,
con su padre o con el grueso de su familia. Sigue
raptado y desaparecido. Es increíble como
en el Perú la justicia y la policía
no hagan nada y como alguien con tanto poder económico
pueda actuar tan impunemente. José, sus
tres hermanos Alex (13), Carlos (8) y Daniel (casi
4), así como su padre estamos muy golpeados.
Ninguna real mejora habrá en Perú
mientras no se mejore el sistema de familia. Es
inconcebible que un menor pueda estar tanto tiempo
raptado y maltratado. La causa de mi hijo es apoyada
por todos los sectores sociales, religiosos y
políticos del país, pues se trata
del derecho de todo chico a poder ver a su padre
y hermanos y de todo padre de poder ver a su hijo.
EL COMIENZO
DE LA ODISEA
Mi hijo estuvo viviendo en la casa
de mi padre Rafael Bigio
Chrem, quien es el dueño en
Perú de Diners Club (la primera
tarjeta de crédito que hubo en el mundo
y hoy parte del grupo Citibank, uno de los mayores
bancos del planeta) y también es director
del Banco Financiero. Cuando la doctora Cecilia
Gonzáles, magistrado del 16
Juzgado de Familia de Lima, ejecutó la
sentencia que, de común acuerdo firme con
la madre de José en 1994, afirma que el
padre es quien detenta la patria potestad y la
tenencia de José, mis padres decidieron
desaparecerlo. La jueza les conminó a mis
padres a entregar a José en el juzgado
el viernes 16. Ese día no lo llevaron y
cuando la policía va a la casa de mis padres
se le dice que mi hijo se fue con su madre a un
lugar desconocido. Cuando el lunes a mis padres
les llega una nueva notificación ampliándoles
el plazo para que entreguen a José el siguientes
viernes 23, de repente José vuelve a aparecer
en la casa de mis padres hasta las vísperas
de dicha fecha en la cual mi madre se habría
comprometido a entregarlo.
Mis padres sostienen que ellos
no lo tienen, sino la madre. La policía
y la jueza han ido a allanar a la casa de la madre
donde se nos informó que José NUNCA
ha vivido allí. Esto, incluso, se pudo
confirmar en un reportaje aparecido en el programa
conducido por César
Hildebrandt. La madre nunca ha querido
si quiera pasar un fin de semana en su casa al
lado de su hijo. Mi padre hace 4 años no
deja que mi José salga a la calle conmigo
y para ello tiene a varios guachimanes contratados
para cuidarlo de mí. Si mi padre dice que
no lo tiene debería colaborar con ubicarlo.
Con todos sus recursos ello se lograría
en minutos. La verdad es que él es el responsable
de tenerlo desaparecido y viendo gastando una
fortuna en contratar los abogados y servicios
más caros para impedir que mi hijo vea
a su propio hijo y a sus otros nietos varones.
Mi padre ha llegado a un extremo nunca antes visto
en una familia algo normal. Entiendo que él
quiera a su nieto mayor, peor hay una diferencia
entre amor y obsesión.
Un cariño no puede llevarlo
a gastar cientos de miles, en empujar a su gente
más cercana y en colocarse en contra de
la ley para evitar que durante 4 años José
pueda ver a sus hermanos, salir con su padre y,
hoy, desaparecerlo. En todo momento le he planteado
a mi padre que cumpla con la ley y que si lo hace
yo le garantizo que podrá ver regularmente
no sólo a su nieto mayor sino a sus tres
nietos (Alex de 13 años, Carlos de 8 años
y Daniel de 3 ½ años). El no les
habla a ninguno de ellos hace 4 años. Jamás,
si quiera, ha enviado un saludo a Daniel a quien
no conoce ni quiere conocer.
En el 16 Juzgado de Familia de
Lima incluso le propuse que él podría
seguir llevando al y trayendo del colegio a José.
Su respuesta fue inmediatamente después
desaparecerlo. Hago un llamado a todos mis colegas
periodistas para que apoyen la causa de mis hijos:
que defiendan el derecho de mi primogénito
de retornar al colegio, ser libre y poder ver
a su padre y hermano; que defiendan el derecho
de mis 3 hijos menores de poder ver a su hermano
mayor.
Les pido que me ayuden a luchar
por que en este país todos los padres y
madres puedan tener acceso a sus hijos y que no
haya nadie que se atreva a pisotear la ley y poner
a ningún menor en la clandestinidad. Mi
José vive bajo una de las peores dictaduras.
No tiene derecho a ver o hablar con su padre,
sus hermanos o sus amigos. Está permanentemente
bombardeado por presiones y chantajes emocionales
para decir lo que el abuelo le fabrica (algo que
los psiquíatras llaman alienación
parental u identificación con el opresor,
que es algo más fácil que ocurra
-pues son menores- que el síndrome de Estocolmo).
Les pido que difundan la nota
y ayuden a que el Perú sea un país
donde se cumplan las leyes de familia y no haya
niños raptados ni desaparecidos. No permitamos
que alguien que tenga tanto poder pueda despreciar
tan
olímpicamente a la ley y a la prensa. El
drama de José Bigio es el drama de todo
padre, madre o niño. Concentra el derecho
humano de cada niño de poder ver a su padre,
a su madre y a sus hermanos, de ser libre, y de
poder ir a un colegio. La causa de José
no está afiliada a ninguna corriente política
o religiosa. (Isaac Bigio).
N.R: Si usted amigo lector
tiene alguna pista sobre el paradero de este adolescente,
le agradeceremos reportarlo a la siguiente dirección
electrónica: bigio2004@yahoo.com
o escribirnos a nuestra redacción.
Si desean mayores referencias sobre el autor,
pueden ingresar a: www.bigio.org
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