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Martes, 6 de febrero de 2007

CON CAMOTE PERUANO PREVIENEN CEGUERA INFANTIL EN AFRICA

El camote se ha convertido en un arma eficaz en la lucha contra la ceguera causada por la deficiencia de vitamina A en África. En siete países del subsahara africano se ha introducido con éxito en la dieta familiar variedades de camote de pulpa anaranjada, obteniéndose, en algunos casos, incrementos superiores al 90 por ciento en la ingesta de vitamina A.

Los científicos del Centro Internacional de la Papa (CIP), han pasado más de diez años seleccionando camotes de pulpa naranja adaptados a las condiciones climáticas y gustos de ese continente, para que no pierdan su contenido de betacaroteno cuando sean sometidos a procesamiento. El betacaroteno es un nutriente necesario para que el organismo produzca vitamina A. Cien gramos de camote proporcionan más del 100% de la vitamina A que el organismo requiere diariamente.

Un Proyecto, denominado VITAA (Vitamina A para Africa) encabezado por el Centro Internacional de la Papa, con participación de dos redes para el mejoramiento de papa y camote en Africa, UPWARD y PRAPACE, está demostrando que la adición de pequeñas cantidades de camote mejorado en la dieta familiar, puede eliminar las deficiencias de vitamina A tanto en niños como en adultos.

La carencia de vitamina A causa severos problemas de salud, como ceguera infantil y propensión a enfermedades de las vías respiratorias. Se estima que en el subsahara africano, por falta de esta vitamina, más de tres millones de niños menores de 5 años sufren de ceguera y otros dos tercios mueren por aumento de vulnerabilidad a las infecciones. El problema también afecta a sus madres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las mujeres que sufren de deficiencia de vitamina A tienen más posibilidades de morir durante el embarazo que aquellas que tienen acceso a las pequeñas cantidades de dicha vitamina que se requieren para gozar de buena salud.

Reduciendo la incidencia de ceguera infantil no solamente se incrementa la calidad de vida, sino que también se beneficia la economía de los países. El Banco Mundial estima que por cada dólar invertido en cápsulas suplementarias de vitamina A, se obtienen más de cien dólares de tasa de retorno, al promover una población más sana y menores costos de salud pública.

Los países en desarrollo vienen trabajando arduamente para conseguir que las Naciones Unidas fijen la meta de eliminar las enfermedades relacionadas con deficiencia de vitamina A. Sin embargo, llevar a la práctica los programas de nutrición suplementaria no es fácil. Muchas áreas rurales carecen de vías de acceso o sistemas de transporte estables, dificultando el acceso de los pobladores más necesitados.

Por ello, los investigadores están cambiando el enfoque: en vez de programas suplementarios, hay que ayudar a las poblaciones pobres a producir su propia vitamina A. Y uno de los mejores caminos para ello es incorporar camote de pulpa anaranjada en su dieta. El camote, un cultivo originario de Sudamérica, es un producto de primera necesidad en muchos países africanos, donde se le denomina Cilera abana, es decir "protector de los niños". Sin embargo, el tipo más común de camote en muchas partes del subsahara africano es el de pulpa blanca, que casi no contiene betacaroteno.

Durante muchos años, los expertos pensaron que los consumidores africanos no aceptarían los camotes ricos en betacarotenos por ser demasiado húmedos y dulces para el gusto africano. Resultados de recientes investigaciones han cambiado esta opinión. "Uno de nuestros principales hallazgos ha sido comprobar que las madres africanas están motivadas a aceptar las nuevas variedades una vez que entienden su valor nutricional", dice la Dra. Pamela K. Anderson, Directora General del CIP. "Esto disipa la noción de que las preferencias africanas no admiten el uso de variedades que contienen betacaroteno, cuya presencia genéticamente está ligada a la pulpa anaranjada, más dulce y húmeda", añade.

Basados en los hallazgos, los investigadores cuentan ahora con un gran aliado contra la ceguera por falta de vitamina A y contra otras enfermedades relacionadas con la carencia de esta vitamina. Pero los científicos del CIP son renuentes a proclamar victoria. "Tratamos de hacer asequibles las nuevas variedades a las áreas rurales. Pero también tenemos que ayudar a desarrollar mejores sistemas de producción, distribución y salud educacional para los trabajadores agrícolas, así como estimular a las microempresas que generarán ingresos. Unos cuantos camotes, no importa lo buenos que sean, no lo lograrán", afirma Anderson.

El proyecto VITAA está difundiendo el uso de nuevas variedades en el este y sudeste de ese continente, especialmente entre quienes están tradicionalmente fuera de los programas convencionales de nutrición. "Nuestra tarea más importante es trabajar con los grupos locales de mujeres, muchos de los cuales están localizados en lugares de difícil acceso", dice. "Ponemos especial énfasis en el trabajo con los grupos comunales y las organizaciones no gubernamentales".

EN EL PERÚ

La producción y el rendimiento de camote en el Perú se elevó espectacularmente durante la década de los noventa del siglo pasado, debido a las favorables condiciones agroclimáticas. Los ajustes económicos también propiciaron que muchos pequeños agricultores sembraran camote, debido a su bajo costo de producción por hectárea.

En América Latina, el Perú ocupa el cuarto lugar entre los países productores, antecedido por Brasil, Argentina y Cuba. Sin embargo, como alimento no es tan importante porque en el mejor de los casos se usa como guarnición para platos típicos y, en general, es considerado comida "para pobres" o, peor aún, para los perros y otros animales.

El CIP, conjuntamente con el Instituto de Investigación Nutricional, ha desarrollado una papilla con insumos nacionales tales como el camote amarillo, harina de arroz, maíz y cebada, complementado con fuentes de proteína animal y vegetal además de los suplementos de minerales y vitaminas necesarios para cubrir el requerimiento de los niños de 6 meses a 3 años.

Esta fórmula tiene un alto valor nutritivo y podría usarse en los programas de asistencia social del país y en el libre mercado por ser un producto que podría competir con los existentes por su excelente calidad nutricional y precio.

Además de ser un buen suplemento alimenticio, esta papilla ayudaría a disminuir la deficiencia de vitamina A que se observa en muchos niños a partir de los 6 meses, cuando se empieza a combinar leche materna con otros alimentos.

Si desea más información, contactar a:
Zoraida Portillo
Coordinadora de Prensa
Departamento de Capacitación y Comunicaciones
Centro Internacional de la Papa (CIP)

Av. La Universidad 795 - La Molina
Telf. 3496017
Fax 3495638
e-mail z.portillo@cgiar.org

 
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