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CON
CAMOTE PERUANO PREVIENEN CEGUERA INFANTIL EN AFRICA
El camote se ha convertido en un
arma eficaz en la lucha contra la ceguera causada
por la deficiencia de vitamina A en África.
En siete países del subsahara africano
se ha introducido con éxito en la dieta
familiar variedades de camote de pulpa anaranjada,
obteniéndose, en algunos casos, incrementos
superiores al 90 por ciento en la ingesta de vitamina
A.
Los científicos del Centro
Internacional de la Papa (CIP), han pasado
más de diez años seleccionando camotes
de pulpa naranja adaptados a las condiciones climáticas
y gustos de ese continente, para que no pierdan
su contenido de betacaroteno cuando sean sometidos
a procesamiento. El betacaroteno es un nutriente
necesario para que el organismo produzca vitamina
A. Cien gramos de camote proporcionan más
del 100% de la vitamina A que el organismo requiere
diariamente.
Un Proyecto, denominado VITAA
(Vitamina A para Africa) encabezado por el
Centro Internacional de la Papa, con participación
de dos redes para el mejoramiento de papa y camote
en Africa, UPWARD y PRAPACE, está demostrando
que la adición de pequeñas cantidades
de camote mejorado en la dieta familiar, puede
eliminar las deficiencias de vitamina A tanto
en niños como en adultos.
La carencia de vitamina A causa
severos problemas de salud, como ceguera infantil
y propensión a enfermedades de las vías
respiratorias. Se estima que en el subsahara africano,
por falta de esta vitamina, más de tres
millones de niños menores de 5 años
sufren de ceguera y otros dos tercios mueren por
aumento de vulnerabilidad a las infecciones. El
problema también afecta a sus madres. La
Organización Mundial de la Salud (OMS)
señala que las mujeres que sufren de deficiencia
de vitamina A tienen más posibilidades
de morir durante el embarazo que aquellas que
tienen acceso a las pequeñas cantidades
de dicha vitamina que se requieren para gozar
de buena salud.
Reduciendo la incidencia de ceguera
infantil no solamente se incrementa la calidad
de vida, sino que también se beneficia
la economía de los países. El Banco
Mundial estima que por cada dólar invertido
en cápsulas suplementarias de vitamina
A, se obtienen más de cien dólares
de tasa de retorno, al promover una población
más sana y menores costos de salud pública.
Los países en desarrollo
vienen trabajando arduamente para conseguir que
las Naciones Unidas fijen la meta de eliminar
las enfermedades relacionadas con deficiencia
de vitamina A. Sin embargo, llevar a la práctica
los programas de nutrición suplementaria
no es fácil. Muchas áreas rurales
carecen de vías de acceso o sistemas de
transporte estables, dificultando el acceso de
los pobladores más necesitados.
Por ello, los investigadores están
cambiando el enfoque: en vez de programas suplementarios,
hay que ayudar a las poblaciones pobres a producir
su propia vitamina A. Y uno de los mejores caminos
para ello es incorporar camote de pulpa anaranjada
en su dieta. El camote, un cultivo originario
de Sudamérica, es un producto de primera
necesidad en muchos países africanos, donde
se le denomina Cilera abana, es decir "protector
de los niños". Sin embargo, el tipo
más común de camote en muchas partes
del subsahara africano es el de pulpa blanca,
que casi no contiene betacaroteno.
Durante muchos años, los
expertos pensaron que los consumidores africanos
no aceptarían los camotes ricos en betacarotenos
por ser demasiado húmedos y dulces para
el gusto africano. Resultados de recientes investigaciones
han cambiado esta opinión. "Uno
de nuestros principales hallazgos ha sido comprobar
que las madres africanas están motivadas
a aceptar las nuevas variedades una vez que entienden
su valor nutricional", dice la Dra. Pamela
K. Anderson, Directora General del
CIP. "Esto disipa la noción de
que las preferencias africanas no admiten el uso
de variedades que contienen betacaroteno, cuya
presencia genéticamente está ligada
a la pulpa anaranjada, más dulce y húmeda",
añade.
Basados en los hallazgos, los investigadores
cuentan ahora con un gran aliado contra la ceguera
por falta de vitamina A y contra otras enfermedades
relacionadas con la carencia de esta vitamina.
Pero los científicos del CIP son renuentes
a proclamar victoria. "Tratamos de hacer
asequibles las nuevas variedades a las áreas
rurales. Pero también tenemos que ayudar
a desarrollar mejores sistemas de producción,
distribución y salud educacional para los
trabajadores agrícolas, así como
estimular a las microempresas que generarán
ingresos. Unos cuantos camotes, no importa lo
buenos que sean, no lo lograrán",
afirma Anderson.
El proyecto VITAA está difundiendo
el uso de nuevas variedades en el este y sudeste
de ese continente, especialmente entre quienes
están tradicionalmente fuera de los programas
convencionales de nutrición. "Nuestra
tarea más importante es trabajar con los
grupos locales de mujeres, muchos de los cuales
están localizados en lugares de difícil
acceso", dice. "Ponemos especial
énfasis en el trabajo con los grupos comunales
y las organizaciones no gubernamentales".
EN EL PERÚ
La producción y el rendimiento
de camote en el Perú se elevó espectacularmente
durante la década de los noventa del siglo
pasado, debido a las favorables condiciones agroclimáticas.
Los ajustes económicos también propiciaron
que muchos pequeños agricultores sembraran
camote, debido a su bajo costo de producción
por hectárea.
En América Latina, el Perú
ocupa el cuarto lugar entre los países
productores, antecedido por Brasil, Argentina
y Cuba. Sin embargo, como alimento no es tan importante
porque en el mejor de los casos se usa como guarnición
para platos típicos y, en general, es considerado
comida "para pobres" o, peor
aún, para los perros y otros animales.
El CIP, conjuntamente con el Instituto
de Investigación Nutricional, ha desarrollado
una papilla con insumos nacionales tales como
el camote amarillo, harina de arroz, maíz
y cebada, complementado con fuentes de proteína
animal y vegetal además de los suplementos
de minerales y vitaminas necesarios para cubrir
el requerimiento de los niños de 6 meses
a 3 años.
Esta fórmula tiene un alto
valor nutritivo y podría usarse en los
programas de asistencia social del país
y en el libre mercado por ser un producto que
podría competir con los existentes por
su excelente calidad nutricional y precio.
Además de ser un buen suplemento
alimenticio, esta papilla ayudaría a disminuir
la deficiencia de vitamina A que se observa en
muchos niños a partir de los 6 meses, cuando
se empieza a combinar leche materna con otros
alimentos.
Si desea más información,
contactar a:
Zoraida Portillo
Coordinadora de Prensa
Departamento de Capacitación y Comunicaciones
Centro Internacional de la Papa (CIP)
Av. La Universidad 795 - La Molina
Telf. 3496017
Fax 3495638
e-mail
z.portillo@cgiar.org
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