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DESDE EL ANTIGUO PERÚ PARA EL MUNDO: UN
TESORO CULINARIO POR DESCUBRIR
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Más de tres mil variedades de papas
nativas existen en el Perú.
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Algunas parecen frutos gigantescos,
otras forman espirales y algunas se asemejan a
una rosa. Pero no es solamente cuestión
de formas. También los colores son inusitados:
azules, rosadas, negras, cremas, moradas, bicolor.
Estamos hablando de las papas nativas, un patrimonio
peruano, pues ningún otro país en
el mundo ostenta tanta diversidad: más
de tres mil variedades, la mayoría de las
cuales nunca han salido de su hábitat,
en las altiplanicies andinas.
"A ésta la llamamos
puma-maqui, porque si se la observa bien verá
que se parece a la garra de un puma, y ésta
otra es la papa piña", dice entusiasmado
un campesino andino, mientras nos muestra unos
tubérculos de formas caprichosas que se
parecen más a una fruta silvestre que a
la papa que consumimos diariamente. Más
tarde, al degustarlas, comprobaremos que las papas
nativas no sólo son un festival para los
ojos, sino también para el paladar, porque
cada una tiene un sabor y una textura diferente.
Las hay más arenosas, más ásperas,
casi dulces, menos aguadas, en fin ¡para
todos los gustos!, es cuestión de escoger
la que más se adapta a nuestras exigencias.
Precisamente, en esas averiguaciones
están inmersos, por un lado, los alumnos
de gastronomía de las principales escuelas
de cocina de Lima, algunos empresarios privados
que tienen muy clara su responsabilidad social,
y los investigadores del Centro Internacional
de la Papa (CIP), organismo mundial que tiene
su sede en el Perú. El objetivo común
de todos es dar a conocer este verdadero tesoro
nacional, conferirle valor agregado y promover
su consumo, no sólo por su alto valor nutritivo
-superior al de las papas comerciales- sino para
generar mejores ingresos para las poblaciones
que durante siglos las han mantenido, conservado
y evitado que se extingan aún antes de
conocer sus valiosas propiedades.
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Papa nativa que parece rosa
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"El proceso de domesticación
de la papa fue comenzado por los pobladores andinos
hace unos 8 mil años, pero la evolución
continúa en las zonas alto andinas, donde
todavía subsisten plantas de papa en estado
silvestre", indica el Ing. René
Gómez, Asistente de Investigación
del CIP y uno de los especialistas en restauración
de papas nativas. Explica que en las zonas de
diversidad, o sea con un gran número de
variedades, el intercambio de polen y el flujo
genético es constante y continuamente surgen
nuevas variedades.
Al arte de preservar y mejorar
esas papas se le denomina conservación
y es uno de los pilares en los que se asienta
la seguridad alimentaria del campesino pobre de
los Andes: mientras mayor diversidad de especies,
menor riesgo de escasez y más posibilidades
de enfrentar con éxito los rigores climáticos
-que en las zonas alto andinas son terribles-
y las plagas y enfermedades que pueden afectar
su valor comercial. Los campesinos lo saben y
por esos sus campos son un ejemplo de diversidad:
en una parcela siembran a veces 50 o más
variedades diferentes.
Las papas nativas crecen por encima
de los 3,500 metros de altitud y, como pocas plantas,
soportan el clima frío, la alta radiación
solar y las sequías intermitentes. Además,
casi en su totalidad, son sembradas de manera
orgánica, es decir, sin agroquímicos
de ningún tipo. Análisis científicos
han determinado que la gran mayoría de
papas nativas poseen mejores características
nutricionales que las papas comerciales (es decir,
las que se venden en el mercado como "papa
blanca" y que, por lo general, reciben
una alta dosis de agroquímicos durante
su crecimiento).
Así, las variedades amarillas
tienen un alto contenido de vitamina C, las pigmentadas
de rojo o púrpura contienen sustancias
con efectos anticancerígenos, como antocianinas
y flavonoides, y mientras más oscura sea
su pulpa, mayor la cantidad de antioxidantes.
Los alumnos de Gastrotur, D'Gallia,
Círculo Gastronómico y Gordon Bleu,
entre otros, ya están sacando provecho
de las papas nativas al usarlas para crear deliciosos
platos de fondo, ensaladas y hasta postres y bebidas.
Por su parte, la empresa A&L Exportaciones
SAC, ha sido pionera en promover las papas
nativas en el exigente mercado de Lima. Mediante
una atractiva presentación y una marca
registrada (T'ikapapa, que significa flor de papa)
las está comercializando en los supermercados
más exigentes de la capital peruana.
Su esfuerzo le ha valido el reconocimiento
público. En diciembre de 2005, A&L
y el proyecto INCOPA (innovación y Competitividad
para la Papa Peruana) del CIP fueron galardonados
con el Premio a la Creatividad Empresarial, categoría
Alimentación, por "revalorizar
la biodiversidad de este patrimonio culinario,
aprovechando la versatilidad de estas papas y
generando negocios sostenibles para pequeños
productores alto andinos y empresas comprometidas".
Y es que A&L ha suscrito un
novedoso convenio con las comunidades alto andinas
que le proveen las papas, para que todos resulten
beneficiados. El esquema forma parte del Enfoque
Participativo en Cadenas Productivas (EPCP),
una nueva metodología de trabajo desarrollada
por el Proyecto INCOPA, que vincula la investigación
con el desarrollo.
Estas actividades participativas
buscan fomentar la competitividad de las papas
peruanas, principalmente de las papas nativas,
con el objetivo de beneficiar directamente a los
productores alto andinos, generando así
nuevas alternativas de negocios sostenibles. El
trabajo con los diversos actores de la cadena
productiva de la papa permitió determinar
el potencial comercial de las papas nativas. El
Proyecto INCOPA es financiado por la Cooperación
Suiza para el Desarrollo (COSUDE) y su objetivo
es identificar, evaluar y aprovechar las oportunidades
de mercado, beneficiando así a los diversos
actores de la cadena de la papa.
"Lo interesante de todo
este trabajo que se viene desarrollando, es que
se está formando la base para afrontar
retos futuros para que las papas nativas (frescas
o procesadas) puedan convertirse en un producto
internacional ligado a la cultura y culinaria
peruana y, de esta manera, contribuir a la mejora
de las condiciones de vida de zonas de pobreza
extrema donde el principal activo es su amplia
biodiversidad, la cual no había sido puesta
en valor", precisa Miguel
Ordinola, Coordinador General del Proyecto
INCOPA. "En este sentido, el CIP a través
del Proyecto INCOPA seguirá colaborando
para que todos los actores organizados trabajen
en la consecución de objetivos mayores
para las papas nativas", finalizó.
Información del Centro
Internacional de la Papa
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