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EL PROVINCIANO QUE TOMÓ POR ASALTO "PUERTO
BOLIVAR" DURANTE LA CAMPAÑA MILITAR
DE 1941
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Héroe trujillano Antonio Segundo
Brandariz Ulloa, quien en el año
1941 tomó por asalto Puerto Bolívar
(Ecuador). El próximo 24 de enero
se cumple un año de su desaparición
¿Se animará alguna autoridad
ha rendirle el homenaje que se merece este
valiente militar?
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Se nos ha inculcado
desde pequeños que nuestros compatriotas
que, por una u otra razón, tuvieron la
suerte de participar en un conflicto armado, necesariamente
tienen todo el derecho de ser llamados Héroes,
con mayor razón si estos conflictos tuvieron
como base fundamental, la consecución de
un sistema de vida mucho más digno para
todos los peruanos. Sin embargo, existen muchos
hombres valientes que permanecen aún en
el anonimato de manera por demás injusta,
a pesar de haber desempeñado un papel encomiable
en la defensa de nuestro territorio nacional.
Estos Héroes del Silencio merecen,
hoy mas que nunca, ser puestos como ejemplo a
seguir de nuestras nuevas generaciones, una generación
que requiere con urgencia de una dosis de valores
y de respeto por si mismos, es por eso que, con
la invalorable ayuda de sus familiares, hemos
querido hoy rendir nuestro modesto homenaje al
h éroe trujillano, Tco. Sup. FAP. (R) Antonio
Segundo Brandariz Ulloa, comando y jefe de
los paracaidistas que tomaron Puerto Bolívar-Ecuador".
Nació en la ciudad de Trujillo,
departamento de la Libertad el 5 de Agosto de
1916, siendo sus padres el Dr. Antonio Brandariz
Castro y doña María Aurelia Ulloa
Gonzáles. Estudió en el Colegio
Seminario y luego en el Colegio San Juan de Trujillo,
posteriormente se trasladó a la ciudad
de Lima, prosiguiendo sus estudios escolares en
los Colegios "Malambito" e "Instituto
Lima" terminando finalmente en el Colegio
Guadalupe hasta el año 1932. Cursando el
tercer año de secundaria ganó el
concurso de Arte con la exposición de pintura
"Alfonso Ugarte lanzándose del
Morro de Arica", lo que le permitió
estudiar becado en la Escuela de Artes y Oficios.
A los 15 años de edad participó
en el levantamiento de la Revolución de
Mansiche, La Floresta (Trujillo).
En 1933, estando en Lima, ingresó,
a la edad de 16 años, al Servicio de Voluntarios
de Movilizable en la Bomba Lima N° 5 de la
Calle Pobres en la que se solicitaba soldados
para la guerra con Colombia. Ese mismo año
se presenta al concurso de cadetes para el Cuerpo
Aeronáutico del Perú, y no obstante
haber obtenido muy buenas calificaciones, que
hacían presumir que sería seleccionado
por considerarse apto, el último día
del examen de presencia fue rechazado por ser
trujillano. A pesar del impedimento logra ingresar
como Sub-Oficial de Aviación, el 17 de
Setiembre de 1934, por sus propios méritos
y por la especialidad de mecánico de motores
obtenida en la Escuela de Artes y Oficios, lo
que le permitió muy joven aún, iniciar
la enseñanza de Mecánica de motores
al personal de Sub-Oficiales en formación,
lo que sería mas tarde Escuela de Sub-Oficiales
(1938-1939).
A los seis meses sufre su primer accidente
aéreo de aterrizaje con el capitán
César Álvarez Guerra, siendo operado
de emergencia en el Hospital "San Bartolomé",
dándosele de baja por "incapacidad
física", y posteriormente reincorporado
por el May. Cáp. Ergasto Silva Guillén
para formar la BASE AÉREA Tnte. CRNEL "PEDRO
RUIZ GALLO" de Chiclayo. Ya en esta ciudad,
fue destacado a la Sección Armamento y
Bombardeo, especializándose en "Armamento,
Sincronización y reglaje de Ametralladora"
de los aviones caza CA-114 y Aviones NA-50, FIRE
FOX. Ocupando el primer lugar en tiro aéreo
y bombardeo recibiendo el PREMIO ESPECIAL DE
LA REAL AVIACIÓN DE ITALIA en 1937.
La misión Italiana lo premia como "El
mejor Bombardero y el mejor tirador aéreo
con el "ALA ITALIANA".
El 23 de setiembre de 1940 en Chiclayo,
realizó el primer salto masivo de paracaidismo,
por primera vez en América en compañía
del capitán Roca, el Alférez Quiñónez,
el suboficial de segunda Carlos Raffo, R. Colmenares,
L. Alferano, O. Álamo y N. Madalengoitia
con remarcable éxito. El 14 de noviembre
de 1940 participó en las maniobras militares
del ejército peruano como paracaidista
en la localidad de Piedras Gordas en Ancón,
donde falleciera el Sargento CAP. Lázaro
Orrego Morales. Ingresó al batallón
de zapadores N° 1 de Chiclayo, y se adiestró
en el uso se las ametralladoras ZB-30. Además,
llegado su pedido de armamento americano y francés
estos fueron instalados en los aviones LIBECCIO-310
(XI Escuadrón de Bombardeo). Confeccionando
el modelo de las montaduras de este armamento,
luego del cual concluido el montaje, su escuadrón
viajó a Tumbes a mediados del mes de junio
de 1941.
El día 08 de Julio de 1941
Antonio Brandariz Ulloa fue nombrado JEFE DE ARMEROS
DEL AGRUPAMIENTO AÉREO DEL NORTE, conservando
el cargo de su Escuadrón donde también
era artillero y bombardero. El 23 de julio de
1941 el ejército peruano había obtenido
ya una importante victoria con la conquista de
QUEBRADA SECA capturando importante armamento
nuevo de los ecuatorianos en el Cuartel de Montecristi.
Empezándose una serie de operativos para
ubicar el lugar o la zona de donde salía
el armamento. En ese entonces el jefe del agrupamiento
del norte, al cual pertenecía Brandariz
Ulloa, el comandante César Alvarez Guerra,
ya había notado cambios en Puerto Bolívar,
como la aparición de vagones de ferrocarril
y muy especialmente cajones grandes unos en tierra
y otros sobre los vagones, de los cuales dos eran
cerrados y tres de plataforma, cada vez que sobrevolaba
el lugar obtenía esta información
en la que no se veía gente pero se observaba,
que los cajones cambiaban de lugar, lo que le
dio la conclusión de la necesidad de tomarlo
por asalto.
En las primeras horas de la mañana
del 31 de julio de 1941, el comandante del agrupamiento
a éreo del norte, llega a los polvorines
donde se encontraba Brandariz armando bombas y
cintas de munición y le pregunta en que
estado se encontraban los aviones y si había
preparado bastantes bombas y municiones para recargarlos,
informándole este, que cargas existían
y que había bastante. Momentos después
Álvarez Guerra le pidió a Brandariz
que lo acompañara a los altos mandos del
cuartel del ejército, a efectos de poner
en conocimiento la necesidad de tomar Puerto Bolívar,
sugerencia que no fue aceptada con la debida importancia
y consideración que se esperaba, por lo
que se dirigieron al Estado Mayor de la Aviación
(Hotel de Turistas de Tumbes), saliendo este comandante
en silencio, pero con la acertada y valiente decisión
de tomar el objetivo, entre las otras operaciones
ya designadas a realizar.
Al llegar a su base dió la
orden al entonces S.O.1° Cáp. Antonio
Brandariz, de entregar municiones cuanto fuera
posible a todo el personal, oficiales, avioneros
y especiales y nombró al Cáp. Raúl
Rabinez a cargo del mando de este personal para
que proceda a ejecutar la orden. Cumplida la misión
de armar a sus hombres, Brandariz Ulloa al ver
que sólo quedaban unos cuantos aviones
para atender, se equipó abordando el avión
que partía a Santa Rosa, siendo avistado
por el teniente nte comandante Humberto Gallino
quien lo hizo bajar por considerar que lo necesitaba
principalmente en los polvorines, más que
en Santa Rosa. A la 1:00 p.m. cumpliendo con las
labores encomendadas, intenta subir a los aviones
de la 105 Escuadrilla, siendo visto nuevamente
por el mismo oficial quien le vuelve a requerir
que baje, por cuanto lo necesitaba para abastecer
a los aviones, no obstante haberlos abastecido
para varias misiones, esto fue observado por Álvarez
Guerra quien sorprendido de lo que le ocurría
lo llama y mirándolo fijamente le pregunta
cuántos saltos en paracaídas había
realizado.
Sin esperar respuesta le repregunta
si quería realizar un salto "más",
el aludido tomado de sorpresa y sin tener otra
respuesta que no fuera su aceptación, asintió
a ello pidiendo permiso para equiparse inmediatamente.
Es así como su comando dispuso conseguir
entre sus filas a Carlos Raffo García,
mientras que se ordenó traerlo, Álvarez
Guerra ordenó traer cartas geográficas
y fotos de Machala y Puerto Bolívar. Dirigiéndose
Raffo y Brandariz a equiparse con los paracaídas
que utilizarían para hacer el salto heroico.
En esas circunstancias se acerca su subalterno
S.O.3° Armando Orozco Falla quien le manifiesta,
sin hacerle preguntas, que lo acompañaría
en la misión que iba a realizar, francamente
manifiesta Brandariz que no esperaba que aceptara
con tanta firmeza y seguridad ya que era la primera
vez que saltaría.
Es así que el 31 de julio
de 1941 a las 17.45 horas, los tres primeros paracaidistas
que habían aceptado dar este "salto
suicida", estaban sobre el cielo de Puerto
Bolívar en territorio ecuatoriano; el avión
entró demasiado alto (400 mts.) y fue necesario
que en forma cerrada y haciendo todo lo posible
descendiera cuanto era necesario. Todo fue cuestión
de segundos, el ala del avión inclinada
al lado izquierdo en plena curva no fue obstáculo
para que viendo un claro y el sitio apropiado
decidiera Antonio Brandariz abandonar el avión,
acto que hicieran también los paracaidistas
Carlos Raffo y Armando Orozco. Los tres estaban
descendiendo, y luego hicieron la señal
convenida para abrir el segundo paracaídas.
Quizá a estos paracaídas auxiliares
les debieron, en parte, la suerte de salir con
vida, ya que siendo tan corto el espacio para
llegar a tierra amortiguó sus precipitadas
caídas. Y por otro lado también
desconcertó a quienes los estaban controlando
en su descenso. Pero lo cierto, lo real, era que
los tres llegaron a su objetivo.
En Puerto Bolívar los paracaidistas
tuvieron su bautizo a sangre y fuego. En el Ecuador
decían que eran japoneses y que comprendían
tres compañías de paracaidistas
suicidas, Su accionar fue: atacar, atacar y disparar.
Dentro de cada minuto, todos los segundos tenían
una acción definida, controlar el salto
de Brandariz Ulloa y sus compañeros, sin
embargo, él vio por sus hombres y controló
su ubicación..... era la razón del
éxito de la operación. Ya en tierra
cayeron en diferentes sitios, Brandariz Ulloa
cayó en una formación pantanosa,
luego comenzaron a disparar en forma continua
y a gritar diferentes nombres para que el enemigo
creyera que eran de mayor número; en la
playa obtuvieron fusiles ametralladoras ZB-30
nuevas y munición ecuatoriana que ellos
recién las habían recibido, con
las cuales siguieron disparando. Casi juntos los
tres avanzaban y se dieron cuenta que les disparaban
de la zona del muelle y ahí dirigieron
el fuego.
Los minutos que habían pasado
en la ocupación, fueron quizá los
más emocionantes en sus vidas. Estaba de
por medio el honor del Perú y con ello
el honor del ejército, y muy particularmente
de su querida fuerza aérea, a la que le
entregaban todo por un triunfo del Perú...."el
honor del Perú lo era todo". Antes
de cumplir esta misión se les dijo que
Chile nos ganó la Guerra del Pacífico;
que Bolivia y Brasil se quedaron con territorio
peruano y el último fue Colombia, que ganándoles
las operaciones de guerra, perdimos Putumayo.
Apenas había oscurecido y en las sombras
de la noche Raffo y Brandariz, salieron a explorar
el terreno para saber que contenían los
grandes vagones que estaban estacionados frente
a la Aduana, arrastrándose silenciosamente
llegaron sin mayores contratiempos, a los vagones.
Encontraron las puertas abiertas, ya que a pesar
de la oscuridad era posible verlas.
Cerca de los vagones notaron la existencia
de cartuchos de munición esparcidos por
el suelo, lo que de inmediato los hizo comprender
que en los vagones había existencia de
munición. Brandariz se puso de pie, no
sin antes tratar de oír y escudriñar
en la oscuridad tratando de ver algo de existencia
humana cerca de ellos. Ya dentro del vagón
y en la oscuridad se percataron que habían
muchos cajones conteniendo fusiles, de los cuales
unos estaban abiertos y algunos fusiles dejados
en el piso; los embalajes eran de fábrica
por la grasa que contenían. Horas después,
ya tenían armamento y munición en
cantidad. A partir de ese momento sabían
de la seguridad y defensa obtenida en el lugar
que se encontraban; en PUERTO BOLÍVAR.
Amparados en la oscuridad de la noche
y la madrugada Raffo y Brandariz buscaron tela
roja y blanca en las bodegas abandonadas por los
ecuatorianos, encontrándolas procedieron
a buscar hilo y aguja, y al no encontrarlos, consiguieron
cajas de alfileres con lo que confeccionaron la
bandera peruana. El 1 de agosto de 1941 al amanecer
en una caña brava, ya flameaba victoriosa
la bandera del Perú en Puerto Bolívar
(Ecuador). Durante el día se dirigieron
a los vagones capturados, encontrando así
el más cuantioso material de guerra, que
iba a ser repartido a los ecuatorianos para combatirnos.
Estos valerosos compatriotas no salían
de su asombro, y Dios allá en los cielos
debió escucharlos con sus oraciones en
silencio, cuando pensando en las acciones del
día anterior, rogaban por los que les podían
haber adelantado en el camino, dejándonos
su ejemplo de cómo se quiere y se muere
por la Patria.
Pasaron los días y Brandariz
fue evacuado de Puerto Bolívar a Tumbes,
posteriormente viajó a Chiclayo a ver a
su familia, donde era casado en primeras nupcias
con doña Esperanza Zoila Pechoni García,
producto del cual tuvo dos hijos de nombre Marco
Antonio y Antonio Ricardo Brandariz Pechoni. Luego
de fallecer su primera esposa (1954), en segundas
nupcias contrajo matrimonio civil y religioso
con una dama chiclayana doña Maria Margarita
Balleto Cervera de cuya unión tuvieron
tres hijas Margarita Esperanza, Maria Antonia
y Maria Laura Brandariz Balleto. Estando aún
en Puerto Bolívar, fue felicitado por el
entonces presidente de la República don
Manuel Prado Ugarteche, en el mismo lugar de la
ocupación, asimismo el 3 de agosto de 1941
por Radio Berlín el gobierno alemán
felicita en la persona del entonces presidente
de la República, a los valerosos paracaidistas
que tomaron Puerto Bolívar por esta gesta
heroica, siendo los primeros de América
que realizaron esta acción suicida, luego
de los alemanes en Creta y los rusos en Finlandia.
Continuó su carrera como destacado
miembro de su institución, llegando a obtener
condecoraciones peruanas y extranjeras por el
acto heroico distinguido y en mérito a
sus estudios realizados, así como los grados
obtenidos por sus propios méritos, colaborando
con la elaboración de insignias, distintivos
y monumentos de héroes de la FAP, y de
la aviación civil como "Jorge Chávez
Darnell", siguiendo cursos de especialización
en el extranjero, EE.UU y Panamá, llegando
a ser el primer técnico supervisor de la
FAP, y gestor del Grupo de Viviendas "San
Roque", dentro de la urbanización
del mismo nombre (Surco), donde se otorgaba viviendas
de alquiler-venta, al personal de servicio de
la FAP; del petitorio del terreno para la construcción
del Hospital FAP, siendo posteriormente presidente
de la Asociación Mutualista de los Técnicos
y Suboficiales de la FAP, entre otras honrosas
actividades y cargos al interior de la institución.
Pasó a situación de
retiro en el año de 1961, continuando con
la enseñanza a los alumnos en formación
de la escuela de sub-oficiales y de la Escuela
de Capacitación y Perfeccionamiento (ESCAP)
de la Fuerza Aérea del Perú, hasta
el año 2002. La muerte lo arrebató
de nuestra presencia en la ciudad de Lima a los
87 años, el 24 de enero de 2004, en el
hospital central de la FAP, debido a una hemorragia
intracraneal que cesó la vida de este valeroso
hombre cuya inquietud y enseñanza nos deja
un ejemplo de valor y de actuación en la
vida para las futuras generaciones no sólo
de personal militar sino de hombres y mujeres
genuinos en el amor, respeto, entrega a la patria
y a su vocación profesional.
Sus restos fueron velados en los salones
de la Dirección de la Escuela de Suboficiales
de la FAP "Las Palmas" (Surco), luego
trasladados a la "Asociación Mutualista
de Técnicos y Suboficiales de la FAP"
(Barranco) donde se oficio una misa de cuerpo
presente y posteriormente se procedió a
sepultarlo en el camposanto "Parque del Recuerdo"
(Pabellón San Germán II - N-68-12)
de Lurín, con los honores correspondientes.
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