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Lunes, 17 de enero de 2005

EL PROVINCIANO QUE TOMÓ POR ASALTO "PUERTO BOLIVAR" DURANTE LA CAMPAÑA MILITAR DE 1941

 

Héroe trujillano Antonio Segundo Brandariz Ulloa, quien en el año 1941 tomó por asalto Puerto Bolívar (Ecuador). El próximo 24 de enero se cumple un año de su desaparición ¿Se animará alguna autoridad ha rendirle el homenaje que se merece este valiente militar?

Se nos ha inculcado desde pequeños que nuestros compatriotas que, por una u otra razón, tuvieron la suerte de participar en un conflicto armado, necesariamente tienen todo el derecho de ser llamados Héroes, con mayor razón si estos conflictos tuvieron como base fundamental, la consecución de un sistema de vida mucho más digno para todos los peruanos. Sin embargo, existen muchos hombres valientes que permanecen aún en el anonimato de manera por demás injusta, a pesar de haber desempeñado un papel encomiable en la defensa de nuestro territorio nacional. Estos Héroes del Silencio merecen, hoy mas que nunca, ser puestos como ejemplo a seguir de nuestras nuevas generaciones, una generación que requiere con urgencia de una dosis de valores y de respeto por si mismos, es por eso que, con la invalorable ayuda de sus familiares, hemos querido hoy rendir nuestro modesto homenaje al h éroe trujillano, Tco. Sup. FAP. (R) Antonio Segundo Brandariz Ulloa, comando y jefe de los paracaidistas que tomaron Puerto Bolívar-Ecuador".

Nació en la ciudad de Trujillo, departamento de la Libertad el 5 de Agosto de 1916, siendo sus padres el Dr. Antonio Brandariz Castro y doña María Aurelia Ulloa Gonzáles. Estudió en el Colegio Seminario y luego en el Colegio San Juan de Trujillo, posteriormente se trasladó a la ciudad de Lima, prosiguiendo sus estudios escolares en los Colegios "Malambito" e "Instituto Lima" terminando finalmente en el Colegio Guadalupe hasta el año 1932. Cursando el tercer año de secundaria ganó el concurso de Arte con la exposición de pintura "Alfonso Ugarte lanzándose del Morro de Arica", lo que le permitió estudiar becado en la Escuela de Artes y Oficios. A los 15 años de edad participó en el levantamiento de la Revolución de Mansiche, La Floresta (Trujillo).

En 1933, estando en Lima, ingresó, a la edad de 16 años, al Servicio de Voluntarios de Movilizable en la Bomba Lima N° 5 de la Calle Pobres en la que se solicitaba soldados para la guerra con Colombia. Ese mismo año se presenta al concurso de cadetes para el Cuerpo Aeronáutico del Perú, y no obstante haber obtenido muy buenas calificaciones, que hacían presumir que sería seleccionado por considerarse apto, el último día del examen de presencia fue rechazado por ser trujillano. A pesar del impedimento logra ingresar como Sub-Oficial de Aviación, el 17 de Setiembre de 1934, por sus propios méritos y por la especialidad de mecánico de motores obtenida en la Escuela de Artes y Oficios, lo que le permitió muy joven aún, iniciar la enseñanza de Mecánica de motores al personal de Sub-Oficiales en formación, lo que sería mas tarde Escuela de Sub-Oficiales (1938-1939).

A los seis meses sufre su primer accidente aéreo de aterrizaje con el capitán César Álvarez Guerra, siendo operado de emergencia en el Hospital "San Bartolomé", dándosele de baja por "incapacidad física", y posteriormente reincorporado por el May. Cáp. Ergasto Silva Guillén para formar la BASE AÉREA Tnte. CRNEL "PEDRO RUIZ GALLO" de Chiclayo. Ya en esta ciudad, fue destacado a la Sección Armamento y Bombardeo, especializándose en "Armamento, Sincronización y reglaje de Ametralladora" de los aviones caza CA-114 y Aviones NA-50, FIRE FOX. Ocupando el primer lugar en tiro aéreo y bombardeo recibiendo el PREMIO ESPECIAL DE LA REAL AVIACIÓN DE ITALIA en 1937. La misión Italiana lo premia como "El mejor Bombardero y el mejor tirador aéreo con el "ALA ITALIANA".

El 23 de setiembre de 1940 en Chiclayo, realizó el primer salto masivo de paracaidismo, por primera vez en América en compañía del capitán Roca, el Alférez Quiñónez, el suboficial de segunda Carlos Raffo, R. Colmenares, L. Alferano, O. Álamo y N. Madalengoitia con remarcable éxito. El 14 de noviembre de 1940 participó en las maniobras militares del ejército peruano como paracaidista en la localidad de Piedras Gordas en Ancón, donde falleciera el Sargento CAP. Lázaro Orrego Morales. Ingresó al batallón de zapadores N° 1 de Chiclayo, y se adiestró en el uso se las ametralladoras ZB-30. Además, llegado su pedido de armamento americano y francés estos fueron instalados en los aviones LIBECCIO-310 (XI Escuadrón de Bombardeo). Confeccionando el modelo de las montaduras de este armamento, luego del cual concluido el montaje, su escuadrón viajó a Tumbes a mediados del mes de junio de 1941.

El día 08 de Julio de 1941 Antonio Brandariz Ulloa fue nombrado JEFE DE ARMEROS DEL AGRUPAMIENTO AÉREO DEL NORTE, conservando el cargo de su Escuadrón donde también era artillero y bombardero. El 23 de julio de 1941 el ejército peruano había obtenido ya una importante victoria con la conquista de QUEBRADA SECA capturando importante armamento nuevo de los ecuatorianos en el Cuartel de Montecristi. Empezándose una serie de operativos para ubicar el lugar o la zona de donde salía el armamento. En ese entonces el jefe del agrupamiento del norte, al cual pertenecía Brandariz Ulloa, el comandante César Alvarez Guerra, ya había notado cambios en Puerto Bolívar, como la aparición de vagones de ferrocarril y muy especialmente cajones grandes unos en tierra y otros sobre los vagones, de los cuales dos eran cerrados y tres de plataforma, cada vez que sobrevolaba el lugar obtenía esta información en la que no se veía gente pero se observaba, que los cajones cambiaban de lugar, lo que le dio la conclusión de la necesidad de tomarlo por asalto.

En las primeras horas de la mañana del 31 de julio de 1941, el comandante del agrupamiento a éreo del norte, llega a los polvorines donde se encontraba Brandariz armando bombas y cintas de munición y le pregunta en que estado se encontraban los aviones y si había preparado bastantes bombas y municiones para recargarlos, informándole este, que cargas existían y que había bastante. Momentos después Álvarez Guerra le pidió a Brandariz que lo acompañara a los altos mandos del cuartel del ejército, a efectos de poner en conocimiento la necesidad de tomar Puerto Bolívar, sugerencia que no fue aceptada con la debida importancia y consideración que se esperaba, por lo que se dirigieron al Estado Mayor de la Aviación (Hotel de Turistas de Tumbes), saliendo este comandante en silencio, pero con la acertada y valiente decisión de tomar el objetivo, entre las otras operaciones ya designadas a realizar.

Al llegar a su base dió la orden al entonces S.O.1° Cáp. Antonio Brandariz, de entregar municiones cuanto fuera posible a todo el personal, oficiales, avioneros y especiales y nombró al Cáp. Raúl Rabinez a cargo del mando de este personal para que proceda a ejecutar la orden. Cumplida la misión de armar a sus hombres, Brandariz Ulloa al ver que sólo quedaban unos cuantos aviones para atender, se equipó abordando el avión que partía a Santa Rosa, siendo avistado por el teniente nte comandante Humberto Gallino quien lo hizo bajar por considerar que lo necesitaba principalmente en los polvorines, más que en Santa Rosa. A la 1:00 p.m. cumpliendo con las labores encomendadas, intenta subir a los aviones de la 105 Escuadrilla, siendo visto nuevamente por el mismo oficial quien le vuelve a requerir que baje, por cuanto lo necesitaba para abastecer a los aviones, no obstante haberlos abastecido para varias misiones, esto fue observado por Álvarez Guerra quien sorprendido de lo que le ocurría lo llama y mirándolo fijamente le pregunta cuántos saltos en paracaídas había realizado.

Sin esperar respuesta le repregunta si quería realizar un salto "más", el aludido tomado de sorpresa y sin tener otra respuesta que no fuera su aceptación, asintió a ello pidiendo permiso para equiparse inmediatamente. Es así como su comando dispuso conseguir entre sus filas a Carlos Raffo García, mientras que se ordenó traerlo, Álvarez Guerra ordenó traer cartas geográficas y fotos de Machala y Puerto Bolívar. Dirigiéndose Raffo y Brandariz a equiparse con los paracaídas que utilizarían para hacer el salto heroico. En esas circunstancias se acerca su subalterno S.O.3° Armando Orozco Falla quien le manifiesta, sin hacerle preguntas, que lo acompañaría en la misión que iba a realizar, francamente manifiesta Brandariz que no esperaba que aceptara con tanta firmeza y seguridad ya que era la primera vez que saltaría.

Es así que el 31 de julio de 1941 a las 17.45 horas, los tres primeros paracaidistas que habían aceptado dar este "salto suicida", estaban sobre el cielo de Puerto Bolívar en territorio ecuatoriano; el avión entró demasiado alto (400 mts.) y fue necesario que en forma cerrada y haciendo todo lo posible descendiera cuanto era necesario. Todo fue cuestión de segundos, el ala del avión inclinada al lado izquierdo en plena curva no fue obstáculo para que viendo un claro y el sitio apropiado decidiera Antonio Brandariz abandonar el avión, acto que hicieran también los paracaidistas Carlos Raffo y Armando Orozco. Los tres estaban descendiendo, y luego hicieron la señal convenida para abrir el segundo paracaídas. Quizá a estos paracaídas auxiliares les debieron, en parte, la suerte de salir con vida, ya que siendo tan corto el espacio para llegar a tierra amortiguó sus precipitadas caídas. Y por otro lado también desconcertó a quienes los estaban controlando en su descenso. Pero lo cierto, lo real, era que los tres llegaron a su objetivo.

En Puerto Bolívar los paracaidistas tuvieron su bautizo a sangre y fuego. En el Ecuador decían que eran japoneses y que comprendían tres compañías de paracaidistas suicidas, Su accionar fue: atacar, atacar y disparar. Dentro de cada minuto, todos los segundos tenían una acción definida, controlar el salto de Brandariz Ulloa y sus compañeros, sin embargo, él vio por sus hombres y controló su ubicación..... era la razón del éxito de la operación. Ya en tierra cayeron en diferentes sitios, Brandariz Ulloa cayó en una formación pantanosa, luego comenzaron a disparar en forma continua y a gritar diferentes nombres para que el enemigo creyera que eran de mayor número; en la playa obtuvieron fusiles ametralladoras ZB-30 nuevas y munición ecuatoriana que ellos recién las habían recibido, con las cuales siguieron disparando. Casi juntos los tres avanzaban y se dieron cuenta que les disparaban de la zona del muelle y ahí dirigieron el fuego.

Los minutos que habían pasado en la ocupación, fueron quizá los más emocionantes en sus vidas. Estaba de por medio el honor del Perú y con ello el honor del ejército, y muy particularmente de su querida fuerza aérea, a la que le entregaban todo por un triunfo del Perú...."el honor del Perú lo era todo". Antes de cumplir esta misión se les dijo que Chile nos ganó la Guerra del Pacífico; que Bolivia y Brasil se quedaron con territorio peruano y el último fue Colombia, que ganándoles las operaciones de guerra, perdimos Putumayo. Apenas había oscurecido y en las sombras de la noche Raffo y Brandariz, salieron a explorar el terreno para saber que contenían los grandes vagones que estaban estacionados frente a la Aduana, arrastrándose silenciosamente llegaron sin mayores contratiempos, a los vagones. Encontraron las puertas abiertas, ya que a pesar de la oscuridad era posible verlas.

Cerca de los vagones notaron la existencia de cartuchos de munición esparcidos por el suelo, lo que de inmediato los hizo comprender que en los vagones había existencia de munición. Brandariz se puso de pie, no sin antes tratar de oír y escudriñar en la oscuridad tratando de ver algo de existencia humana cerca de ellos. Ya dentro del vagón y en la oscuridad se percataron que habían muchos cajones conteniendo fusiles, de los cuales unos estaban abiertos y algunos fusiles dejados en el piso; los embalajes eran de fábrica por la grasa que contenían. Horas después, ya tenían armamento y munición en cantidad. A partir de ese momento sabían de la seguridad y defensa obtenida en el lugar que se encontraban; en PUERTO BOLÍVAR.

Amparados en la oscuridad de la noche y la madrugada Raffo y Brandariz buscaron tela roja y blanca en las bodegas abandonadas por los ecuatorianos, encontrándolas procedieron a buscar hilo y aguja, y al no encontrarlos, consiguieron cajas de alfileres con lo que confeccionaron la bandera peruana. El 1 de agosto de 1941 al amanecer en una caña brava, ya flameaba victoriosa la bandera del Perú en Puerto Bolívar (Ecuador). Durante el día se dirigieron a los vagones capturados, encontrando así el más cuantioso material de guerra, que iba a ser repartido a los ecuatorianos para combatirnos. Estos valerosos compatriotas no salían de su asombro, y Dios allá en los cielos debió escucharlos con sus oraciones en silencio, cuando pensando en las acciones del día anterior, rogaban por los que les podían haber adelantado en el camino, dejándonos su ejemplo de cómo se quiere y se muere por la Patria.

Pasaron los días y Brandariz fue evacuado de Puerto Bolívar a Tumbes, posteriormente viajó a Chiclayo a ver a su familia, donde era casado en primeras nupcias con doña Esperanza Zoila Pechoni García, producto del cual tuvo dos hijos de nombre Marco Antonio y Antonio Ricardo Brandariz Pechoni. Luego de fallecer su primera esposa (1954), en segundas nupcias contrajo matrimonio civil y religioso con una dama chiclayana doña Maria Margarita Balleto Cervera de cuya unión tuvieron tres hijas Margarita Esperanza, Maria Antonia y Maria Laura Brandariz Balleto. Estando aún en Puerto Bolívar, fue felicitado por el entonces presidente de la República don Manuel Prado Ugarteche, en el mismo lugar de la ocupación, asimismo el 3 de agosto de 1941 por Radio Berlín el gobierno alemán felicita en la persona del entonces presidente de la República, a los valerosos paracaidistas que tomaron Puerto Bolívar por esta gesta heroica, siendo los primeros de América que realizaron esta acción suicida, luego de los alemanes en Creta y los rusos en Finlandia.

Continuó su carrera como destacado miembro de su institución, llegando a obtener condecoraciones peruanas y extranjeras por el acto heroico distinguido y en mérito a sus estudios realizados, así como los grados obtenidos por sus propios méritos, colaborando con la elaboración de insignias, distintivos y monumentos de héroes de la FAP, y de la aviación civil como "Jorge Chávez Darnell", siguiendo cursos de especialización en el extranjero, EE.UU y Panamá, llegando a ser el primer técnico supervisor de la FAP, y gestor del Grupo de Viviendas "San Roque", dentro de la urbanización del mismo nombre (Surco), donde se otorgaba viviendas de alquiler-venta, al personal de servicio de la FAP; del petitorio del terreno para la construcción del Hospital FAP, siendo posteriormente presidente de la Asociación Mutualista de los Técnicos y Suboficiales de la FAP, entre otras honrosas actividades y cargos al interior de la institución.

Pasó a situación de retiro en el año de 1961, continuando con la enseñanza a los alumnos en formación de la escuela de sub-oficiales y de la Escuela de Capacitación y Perfeccionamiento (ESCAP) de la Fuerza Aérea del Perú, hasta el año 2002. La muerte lo arrebató de nuestra presencia en la ciudad de Lima a los 87 años, el 24 de enero de 2004, en el hospital central de la FAP, debido a una hemorragia intracraneal que cesó la vida de este valeroso hombre cuya inquietud y enseñanza nos deja un ejemplo de valor y de actuación en la vida para las futuras generaciones no sólo de personal militar sino de hombres y mujeres genuinos en el amor, respeto, entrega a la patria y a su vocación profesional.

Sus restos fueron velados en los salones de la Dirección de la Escuela de Suboficiales de la FAP "Las Palmas" (Surco), luego trasladados a la "Asociación Mutualista de Técnicos y Suboficiales de la FAP" (Barranco) donde se oficio una misa de cuerpo presente y posteriormente se procedió a sepultarlo en el camposanto "Parque del Recuerdo" (Pabellón San Germán II - N-68-12) de Lurín, con los honores correspondientes.

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