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Domingo, 8 de mayo de 2005

VISITA A UN DINOSAURIO

Entrevista de Johnson Centeno.

Es un perfecto desconocido para esta generación que ha crecido con la Internet y el uso de celulares. Nadie sabe de sus luchas por el campesinado peruano en las décadas del 60 y 70's, y sus vínculos con grupos armados que más de una vez lo llevaron a la cárcel. Incluso en dos oportunidades fue condenado a la pena de muerte. Pocos saben que, pese a su estado enfermo -debido a su edad y las golpizas recibidas a lo largo de su vida política- sigue caminando por el Perú y el mundo hablando de antiimperialismo, abuso del capital, explotación y reivindicaciones indígenas. Últimamente habla también de movimientos alternativos y neoliberalismo. Hugo Blanco (1934), izquierdista de extremo a extremo, ha sido miembro de la Asamblea Constituyente del '78, Diputado Nacional entre 1980- 1985, y finalmente Senador de la República hasta antes del golpe fujimorista.
La entrevista se ha pactado en casa de uno de sus viejos camaradas de lucha, que lo alberga temporalmente. Toc, toc, toc toc… Una voz joven pregunta por él. Traqueteo de sillas y silencio por un rato. Sshhh… ¿De parte de quién?, contestan del otro lado.

- ¿Qué ha sido de su vida, don Hugo?
- Siempre he estado vinculado a la Confederación Campesina del Perú, de la cual no soy un dirigente sino un simple miembro de base. Actualmente estoy trabajando para la cooperativa Té Huiro, que estuvo maniatada por la corrupción, pero que ha recuperado su dirigencia, ha logrado liberar a sus dirigentes presos, tiene reconocimiento jurídico, y actualmente estamos luchando contra toda autoridad que pretenda aplastarla.

- ¿Pero no milita en algún movimiento político en particular?
- Estoy con todo el pueblo peruano que está luchando por su liberación, contra la depredación minera y a favor de mayor democracia. Me invitaron a Ilave, a Tambo Grande. Estoy con los cocaleros y con todos los movimientos populares que surjan a lo largo del país. Pero no milito en ninguno en particular.

- Hemos leído un reciente artículo suyo denominado El Perú y su integración al mundo, que va un poco a contracorriente de lo que mucha gente piensa de Ud.
- Mire, por supuesto que estamos a favor de una globalización, pero una globalización manejada por la humanidad en provecho de sí misma. No la globalización neoliberal, que es diseñada por las grandes trasnacionales en provecho del capital. Entonces son dos globalizaciones completamente distintas: Una a favor de las grandes empresas, y la otra a favor de la humanidad.

- O sea que la firma de un TLC con EE.UU…
- Bueno, en Cancún, en las reuniones de la OMC, los pueblos del mundo se manifestaron en contra -un campesino coreano se mató allí, como Ud. recordará- de las pretensiones de los amos del mundo de seguir explotando nuestros recursos y nuestro trabajo. Como EE. UU. no pudo impulsar el ALCA, por la oposición de Brasil, Venezuela, etc, entonces, dijo, tendremos que ir a los TLC. Entonces los TLC se firman con los países más serviles, como es el caso de Uribe en Colombia. No nos olvidemos que cuando se produjo la invasión de Irak él se opuso. Yo me sorprendí porque yo también me oponía a la invasión. Pero él se opuso porque dijo que esa invasión debía hacerse a Colombia. En Colombia se están asesinando indígenas, dirigentes sindicales, se depreda el medio ambiente, etc. No es casual, pues, que Uribe sea el modelo para muchos que pretenden entregarnos a los yanquis, con el pretexto de la erradicación de la coca.

- Pero, en honor a la verdad, Uribe también ha iniciado reformas importantes a la estructura del Estado, al sistema pensionario y en materia de seguridad. Además, su aprobación en las encuestas es envidiable para cualquier gobernante…
- Bueno, el plebiscito que hizo y las elecciones en Bogotá han sido un rotundo fracaso para él, a pesar del terror de sus milicias y el apoyo norteamericano.

- Pero un TLC es un paso adelante, cuando no se ve en el horizonte una mejor alternativa de integración con nuestros vecinos...
- Mire, ahora nosotros importamos trigo de EE. UU., subsidiada a la producción y a la exportación. Ese trigo viene a matar a nuestros pequeños productores, y a descender el nivel de nutrición del pueblo peruano al alimentarnos solamente de carbohidratos. Entonces eso va a quedar acentuado con un TLC. Va a quedar mucho más aplastado el campesinado peruano, como ha quedado el campesinado de México. Repito, sólo con los más serviles se atreven a hacer estas cosas, no lo pueden hacer con Venezuela, con Brasil, con Argentina, por último ni con Bolivia; pero con nosotros, lamentablemente, lo están haciendo.

-¿Su pensamiento no ha cambiado nada, maestro? Sigue con el discurso antiguo…
- Bueno, pregúntele a los campesinos si es antiguo o no, pregúntele a los campesinos cómo se sienten con la importación del trigo transgénico, pregúntele si les afecta el envenenamiento de las empresas mineras, a ellos, a sus hijos. Todo esto se hace hoy día, señor, la explotación del hombre por el hombre, los abusos contra nuestros campesinos, los asesinatos en el campo, en Ayacucho. Por lo tanto no es antiguo mi discurso, revise los periódicos de la semana pasada. Millones de ciudadanos en el mundo, recientemente en Porto Alegre, están en contra de la globalización. Por lo tanto eso no pertenece al pasado, señor, es el presente y es el futuro.

- Pero Lula casi ha capitulado frente al neoliberalismo, y Chile siempre ha sido un alumno muy aplicado.
- En Brasil hay poderosos movimientos sociales que están denunciando este orden imperante, a nivel de sindicatos, campesinos, y gente de los Sin Tierra. Brasil no es Lula. Para mí Brasil es ese pueblo valiente que está luchando contra el imperialismo. Ahora, Chile, sí, es neoliberal, pero viene avanzando en muchos derechos colectivos. Hay reformas, cierto, pero sólo son para ciertos sectores. Veamos cómo está el pueblo, ¿no? Por ejemplo los mapuches, que son perseguidos tremendamente. Ellos continúan su lucha contra la opresión de los chilenos.

-¿Sintoniza Ud. con el discurso de Humala?
- Hay algunas cosas en las que concuerdo con ellos, por ejemplo en sus denuncias contra la pretensión de EE. UU. de agarrarse el Amazonas, y en su discurso contra las empresas chilenas. Discrepo, sin embargo, cuando ellos hablan de etnocacerismo porque Cáceres traicionó a los guerrilleros que luchaban contra los chilenos. Cáceres -me comentó hace poco Antauro- mandó fusilar a los guerrilleros que lo acompañaron en la defensa de las haciendas. Entonces no entiendo cómo puede tomarse el nombre de alguien que mandó matar a sus guerrilleros. Otra cosa en la que no estoy de acuerdo es cuando plantean que el remedio para el Perú es un golpe de Estado. Golpe de Estado es lo que menos queremos para el Perú. Queremos un ensanchamiento de la democracia, pero no un golpe de Estado.

- Oiga, pero eso es ya una notable evolución en su pensamiento, ¿no?
- Jamás he apostado por un golpe. ¡Jamás! Ni del proletariado ni de nadie. Lo que yo siempre he amado es el levantamiento del pueblo, y a eso no se puede llamar golpe de Estado.

- ¿Qué percepción tiene de la clase política?
- La gran mayoría de la clase política no son más que sirvientes de las grandes empresas multinacionales. Me alegro por ejemplo que personajes como Javier Diez Canseco estén en el parlamento y representen al pueblo. Pero, yo personalmente, tengo muy mala experiencia. He estado, por ejemplo, en la Comisión de Medio Ambiente del Senado, y era una tarea bastante estéril. Recuerdo que me invitaban las comunidades contaminadas por las mineras, yo iba, constataba, denunciaba, pero no se hacía nada. En cambio, cuando ahora me invitan les digo: Compañeros, conéctense con Tambo Grande, pregúntenle cómo hicieron para echar a la mina; pregúntenle al otro, etc. Así viajo por todo el Perú, y así sirvo más a esa gente que estando en el parlamento.

- Entonces Ud. morirá en la cancha, digamos.
- Por supuesto, yo pienso continuar mi lucha hasta el día de mi muerte, como los dinosaurios.

- ¿Significa entonces que no volverá a postular?
- Le garantizo que no voy a ser candidato a nada, ni siquiera a la Confederación Campesina del Perú porque no creo en los dirigentes eternos. Seguiré como miembro de base.

- Cómo ve las elecciones del 2006
- Bueno, va a suceder lo siguiente: Al Perú le van a decir: Estamos en democracia, tú decide si quieres morir fusilado, ahorcado, quemado vivo, estrangulado, tú decide. Y cuando escojamos cualquiera de ellos nos dirán: ¡Ah, pero tú lo elegiste! Osea, lo que quiero decir es que vamos a tener que escoger entre representantes de las grandes empresas multinacionales: Alan García, Lourdes Flores, Popy Olivera, Toledo, inclusive mi gran amigo Paniagua. Con cualquiera de ellos va a ser igualito. Por eso es que nosotros exigimos una Asamblea Constituyente no sólo con representantes de los partidos políticos, sino también, como ya está ocurriendo en Bolivia, con la participación de las organizaciones de base, populares e indígenas.

- ¿No tenemos alternativa, no?
- La alternativa que nosotros tenemos para nuestro país, que está integrado al mundo como país minero, es el pleno respeto a la biodiversidad. Esta idea del país minero comenzó con Pizarro. Nosotros éramos un país eminentemente agrícola, educado en la biodiversidad, pero los españoles nos vendieron el cuento de que el Perú sólo sirve para mandar oro y plata a la Corona. Esa misma lógica, con algunos matices, es la de las grandes empresas trasnacionales en el siglo XXI.

- Toledo y su gobierno, ¿cuál es su apreciación?
- Yo creo que es el segundo Virrey Toledo. El primero estuvo al servicio de España, y éste está al servicio del imperio y las grandes trasnacionales. Cumple la misma función de los virreyes: manejar nuestro país según los intereses de las grandes metrópolis.

- ¿Usted también gritaba su vacancia desde sus primeros años de gobierno?
- Yo nunca me aloqué por sacar a Toledo porque luego ¿a quién ponemos? Cuando estaba Fujimori decíamos afuera Fujimori y adentro Toledo. Todos lo decíamos. Yo también, a pesar de conocer como era Toledo. Ahora, yo creo que hemos avanzado mucho, en democracia, en economía, etc., pero no gracias a Toledo sino gracias al empuje del pueblo peruano. Como no vemos una personalidad capaz de asumir un liderazgo, proponemos una Asamblea con representación de los sectores populares.

- Ya que lo menciona, Fujimori tiene buena ubicación en las encuestas, ¿por qué la gente lo añora?
- Bueno, cuando viene un demonio peor que él, a Fujimori comienzan a crecerle alitas. Supongo que con Toledo pasará lo mismo cuando entre cualquier otro presidente y siga mandando al Perú al abismo. Se dirá que con Toledo estuvimos mejor, etc.

- A pesar de Todo, ¿tiene esperanzas en el país?
- Yo creo que otro país es posible, que lo que está forjando el pueblo peruano a través de distintas rebeliones en todo el territorio: Trujillo, Tacna, Tambo Grande, Azángaro, etc., tendrá como resultado un país posible. Todos estamos forjando otro Perú que podamos dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. Confío en ese cambio.

-Ojalá ese cambio Ud. lo pueda ver, don Hugo.
- Bueno, no tengo apuro por verlo. Si yo muero antes no importa. Será un cambio para el Perú y la humanidad.

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