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EL
ESCRITOR DE LA TV
Entrevista de Johnson Centeno.
De chico soñaba con ser
diplomático y viajar por el mundo. Mientras
no podía hacerlo, se internó en
la ficción de los libros en busca de su
propio universo, lleno de historias propias e
inventadas. Su cable a tierra fue La Católica.
Se graduó en Literatura y Lingüística.
Hasta ahora ha publicado el libro de cuentos Las
fotografías de Frances Farmer y las novelas
Escena de Caza, El viaje interior y La disciplina
de la vanidad. En 1998 resultó finalista
del Premio Copé con el cuento La ópera
gris y en el año 2001 su novela La disciplina
de la vanidad fue finalista del Premio Rómulo
Gallegos. Iván Thays (Lima, 1968), también
ha hecho periodismo, es burócrata, dicta
talleres de creación literaria y tiene
un hijo precioso. Vano Oficio es su heroico programa
que se transimite todos los martes en TNP, donde
sigue soñando y persiguiendo universos.
Su hijo tiene dos años, Andreas, se parece
mucho a él y tiene sus ojos.
- ¿Desde
cuándo escribes?
- No puedo ubicar exactamente la fecha,
pero yo diría que desde que tengo uso de
razón. Una vez leí un texto mío
que escribí cuando tenía ocho años.
Era un cuento medio raro, medio místico
o algo así. Trataba sobre un tigre dorado
al que los cazadores lo mataban, y él volvía
siempre como un fantasma. Sospecho que desde ya
quería ser escritor.
- Vargas Llosa
dice que escribir es lo mejor que le puede pasar
a un escritor, y que es su mejor manera posible
de vivir. ¿Es un poco tu caso?
- Yo creo que debo ser más lector
que escritor, de hecho yo diría que es
la literatura la que llena toda mi vida.
- Pero no
vives únicamente de la literatura, ¿o
sí?
- No, no. Tengo mil oficios. Es más,
me haces recordar el apodo que me han puesto en
algunas páginas web: El mil oficios Thays
(sonríe). Mi oficio principal es trabajar
en una entidad del Estado, de 7 y media a 6 de
la tarde, todos los días.
- ¿Eres
un burócrata?
- Sí, trabajo en OSINERG, una
reguladora. Soy asistente de protocolo, y me encanta
mi trabajo.
-¿Protocolo?,
¿En serio?
- Sobretodo porque trabajo con una
persona extraordinaria que es el presidente del
organismo, Alfredo Dammert: una persona muy pero
muy culta, francamente de lujo.
- ¿Y
tu trabajo es el de un señorito o algo
así?
- ¿Cómo, cómo?
- En qué
consiste tu trabajo.
- Bueno, se llama protocolo
pero lo que yo hago es redacción de textos
especiales: Informes, manuales, ahora mismo estamos
haciendo un libro precioso sobre las Plazas de
Lima, entre otras cosas. Créeme (se sonríe)
hay mucho trabajo en esta área.
- ¿Es
posible construirse como escritor, o, digamos,
es necesario un talento especial?
- Yo sí creo que se puede construir.
Debe haber un talento especial, o vocación,
ciertamente. Pero una vez que tienes la vocación
de escribir en realidad todo lo demás es
trabajo.
- ¿Requisitos
imprescindibles?
- Uno, para mí, la perseverancia.
Si no estás dispuesto a fracasar o a que
te demoren las cosas, entonces no funciona la
literatura. El arte en general te exige paciencia,
paciencia.
- La bohemia
y las juergas para algunos son un aliciente
- No es mi caso. Creo que para la mayoría
de autores, la bohemia y la juerga más
que ayudar impiden el talento. Pero yo siempre
pienso que esos son escritores a pesar de sus
excesos. Por ejemplo Malcon Lowry era un alcohólico
patológico: Yo no creo que fuera escritor
porque era un alcohólico, sino que era
escritor a pesar de su alcoholismo.
- Hay una
leyenda negra sobre Bryce ¿no?, en el sentido
que sería un terrible despreocupado.
- Pero esa leyenda es una enorme ficción
porque no creo que exista ningún escritor
más preocupado que Bryce, pues es una persona
muy metódica con su trabajo. La leyenda
que tú comentas es cierta, y él
mismo lo cuenta en sus memorias: Dice que todo
el mundo piensa encontrarse con un tipo vagabundo,
abandonado, que deja pasar el tiempo, etc, y que,
por el contrario, él es una persona muy
dedicada.
- ¿Lo
has entrevistado?
- Sí, yo entrevisté
a Bryce.
- ¿Pidió
algo de beber?
- No, no (sonríe). Bueno, no
lo he conocido antes pero ahora es una persona
muy controlada. Se mete unas encerronas terribles
en España, en Francia, y se pone únicamente
a escribir. Bryce es un un obrero de la literatura.
- Los poetas
pareciera que van por un camino distinto ¿no?,
como que son más proclives a ciertas tentaciones
- Puede ser. Tal vez sea porque la
poesía no requiere de tanta disciplina
como la narrativa, sobretodo con la novela. Pero
también es cierto que esto es parte de
un mito. En realidad yo no creo que ninguna persona
que haga algo realmente productivo pueda estar
inconsciente o desenchufada tanto tiempo.
- Qué
es lo peor que puede pasarle a un escritor. ¿Trabajar
en la televisión?
- No, al contrario, yo creo que es
excelente. Trabajar en TV hace que uno pise tierra.
Yo, antes era un escritor más bien prejuicioso
con lo social, con lo popular, un poco alejado
de las preocupaciones del Perú. Me sentía
un escritor "internacional", o "cosmopolita"
si quieres. Pero ya una vez en el programa comencé
a preocuparme por qué es lo que piensa
la gente, sus inquietudes, etc. Yo no diría
que me inundó un patriotismo, pero sí
un nacionalismo muy especial.
- ¿Vano
Oficio, fue idea tuya?
- No, fue idea de uno de los gerentes
de TNP. Curiosamente el programa fue propuesto
primero a Abelardo Oquendo y luego a Fernando
Ampuero. Los dos no estaban dispuestos, y fueron
ellos quienes recomendaron mi nombre a la producción.
Entonces el pata me llama y me dice: Yo no te
conozco, no he leído nada tuyo, pero es
mucha coincidencia que los dos me sugieran tu
nombre, así que intentémoslo. Así
empezó todo.
- ¿Ni
te imaginabas en la TV?
- En realidad ya antes había
intentado con una productora sacar un programa
al aire. Era una cosa muy parecida a "Polizontes"
(un programa del cable), se llamaba "Infraganti":
Se trataba de dos modelos que vivían juntas
y en las mañanas se preguntaban: Oye, qué
has hecho ayer dónde estuviste, etc., y
de pronto aparecían en esos lugares, que
podía ser una fiesta, una exposición,
y allí hacían las entrevistas. Muy
entretenido. Yo me iba a encargar de los guiones.
- El programa
ya casi cumple 5 años en el aire, a pesar
que lo ve poca gente, ¿no?
- Bueno, el rating se mide solo en
Lima y, sí, sinceramente el rating es muy
bajo, a pesar que se ha duplicado en los últimos
años. Sin embargo estamos contentos por
la utilidad del programa, y por lo que representa
para un sector de los televidentes.
- No puedes
competir con Hildebrandt, supongo que debes odiarlo
- No, no, para nada. Pienso más
bien que nos conviene eso porque una persona que
está viendo a Hildebrandt, que es normalmente
una persona que le gusta pensar, estar informada,
si cambia de canal y se queda con nosotros pues
es todo un logro.
- ¿Te
ha criticado más de una vez, ¿no?
- Sí, pero no me va ni me viene.
Él es muy rencoroso y parece que no le
gustó que yo firmara una carta a favor
de Ampuero y en contra de él, en unas peleas
que nosotros no teníamos nada que ver,
pero que a muchos nos pareció un exceso
de insultos. De allí viene todo.
- Hemos visto
que recomiendas y censuras algunos libros en una
parte del programa. ¿Los lees todos?
- De la gente que entrevisto leo todo.
En la sección Novedades recomiendo libros,
que son los que me llegan, pero no alcanzo a leerlos
todos, sería imposible. Con la gente que
entrevisto sí soy muy cumplido.
- ¿Algún
personaje que te haya deslumbrado?
- Vargas Llosa. Me sorprende mucho
que él tenga esa capacidad de contestar
en limpio. Yo le hacía una pregunta y él
contestaba con una limpieza que si pudiera ser
trascrito sería un perfecto ensayo. Lo
he entrevistado varias veces y siempre he tenido
esa impresión. Creo que es una persona
que tiene uno de los cerebros más organizado
que conozco.
- ¿Se
puede establecer un perfil del escritor peruano?
- Uhmm
Lo que pasa es que hay
una gran diferencia entre el escritor peruano
que vive fuera y el que vive dentro. Yo te podría
decir una característica del escritor peruano,
o en general de la literatura peruana, pero no
sé si esto podría ser aplicable
a Bryce o a MVLL. Una de las cosas que más
me molesta del autor peruano es su seriedad. Es
demasiado serio, demasiado solemne. Por ejemplo,
de mis libros, al que peor le ha ido aquí
pero que afuera ha tenido un éxito enorme
es La disciplina de la vanidad, que es un libro
muy cómico, muy irónico, pero que
aquí no se entiende muy bien. No sé
si un escritor como Moterroso, por ejemplo, podría
haber existido en la literatura peruana. Sospecho
que no, en todo caso habría sido considerado
un autor menor.
- Qué
escritores te gustan, de tu generación.
- De mi generación, podría
mencionar a Mario Bellatin y Ricardo Sumalavia.
De generaciones más jóvenes, Johann
Page y Luis Hernán Casañeda. Creo
que en general es una buena época para
la narrativa peruana.
- Algunos
escritores que hayan influido en tus novelas.
- Muchísimos, casi todos los
que leo. De manera muy obvia, por ejemplo, Durrell
y Nabokov. Y Luis Loayza, por cierto.
- Es cierto
que has quemado algunas de tus novelas?
- Sí, quemé por ejemplo
una continuación de El viaje interior que
se iba a llamar Esplendor de Agustín y
ya tenía editor. Creo que, como dice Peter
Elmore, un escritor se define más por los
libros que deja de publicar que por los que publica.
- ¿Por
qué no haces poesía, Iván?
- (Piensa). Nunca he creído
que sea bueno para la poesía. He escrito
poesía, sí, pero es bien mala. Lo
mío son las novelas.
- Cuál
crees que es la mejor lograda.
- Yo creo que la mejor es La disciplina
.
Si yo fuera un crítico literario escogería
ésta, diría que es un salto cualitativo,
que es una obra mucho más compleja, etc.
Pero como autor me siento orgulloso de Escena
de caza, a pesar que no es la novela favorita
de casi nadie, y muchos dicen incluso que es bache
en mi carrera. Es una novela que yo adoro, que
escribí en un estado místico, absolutamente
robado. La he releído últimamente
para un revisión que hice, y la verdad,
me digo: Que paja haber escrito esto, pero ya
nunca voy a volver a escribir así (sonríe).
- Cuándo
nos entregas tu próximo trabajo.
- Tengo terminada una última
novela, y la he mandado a un agente literario.
Él ya verá cuándo la publican,
dónde y cuánto le dan por ella.
Es una cosa, te cuento, radicalmente distinta
a lo que he hecho hasta ahora. Yo creo que es
una novela de madurez, y tiene una estructura
compleja muy distinta a las anteriores.
- ¿Buscas
la novela total?
- Yo creo que es un rasgo distintivo
de mi generación el hecho de que la novela
total, vargallosiana digamos, ha perdido un poco
el sentido, salvo para algunos autores. Yo prefiero
la novela introspectiva, es decir, que desnude
aspectos el hombre. No tengo ningún interés
colectivo de mostrar, por ejemplo, cómo
reacciona el Perú o su gente. Para nada.
En ese sentido no soy un escritor absoluto sino
más bien intimista, y preocupado por los
detalles.
Agradecemos a la Facultad de Ciencias
de la Comunicación de la UPN por las facilidades
para esta entrevista.
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