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LA
DAMA DE LA CORTE
Entrevista de Johnson Centeno.
Se inicia en la judicatura hace
más de 25 años en la Fiscalía
de la Nación, como integrante del pool
de fiscales auxiliares de nivel provincial. Para
entonces, ya tenía decidido que quería
dedicar su vida a los tribunales, así que
no le costó mucho desempeñar sus
funciones en Ayabaca, Sullana e Iquitos. "Por
el contrario -dice- me sentía muy cómoda
en esos lugares porque la gente es muy hospitalaria,
cálida y abierta". Una experiencia
importante en su carrera fue cuando ingresó
al Primer Juzgado de Paz Letrado de Maynas, en
la Corte de Loreto, "pues de allí
tengo mis mejores recuerdos no sólo por
asuntos profesionales sino también personales.
Además, como soy talareña, tengo
la sangre caliente", cuenta. No es sino hasta
el '94 que nuevamente regresa a Lima, esta vez
como Vocal Superior Titular. María Zavala
Valladares, sanmarquina de corazón -"al
mil por ciento", dice-, devota del Señor
Cautivo y enamorada de las playas del norte, tiene
ahora la misión de conducir la Corte Superior
de Justicia de Lima, y en esta entrevista promete
no defraudar.
- Dra. Zavala,
¿qué se siente estar al frente de
la Corte más importante del país
siendo una mujer?
- Siento que es un gran reto, el cual
asumo con mucha responsabilidad pues me exijo
mucho más. Lamentablemente en esta sociedad
las mujeres debemos trabajar el doble para que
se nos reconozca pero, afortunadamente, en la
Corte de Lima contamos con gente de primera que
nos apoya.
- Se lo preguntaba
porque todavía sorprende que una mujer
ocupe un cargo de tanta responsabilidad. ¿Le
incomoda este tipo de comentarios machistas?
- Fíjate que no, no me incomoda
pero sí trato de demostrar que a veces
están equivocados. Creo que soy de una
generación afortunada porque no hemos tenido
muchos obstáculos para llegar a donde estamos.
Tengo la obligación de responder a lo que
la sociedad me dio, la sociedad me preparó
y es mi obligación estar a la altura de
sus exigencias.
- Qué
bueno porque el Derecho todavía, en términos
generales, está dominado por los machos
- Bueno, a nivel nacional somos el
38% de damas en el Poder Judicial, y el mayor
cargo los ocupamos en las instancias inferiores,
por el momento (sonrisas). En la Corte Suprema
actualmente contamos solo con una mujer, la Dra.
Elvira Vásquez, pero tenemos confianza
en que los años venideros se incremente
la cuota de participación femenina en los
estratos judiciales.
- ¿Por
qué eligió esta profesión?
- Yo elegí ser abogada a los
12 años más o menos, y eso que en
mi familia el único referente que tenía
era mi primo Juan Carlos Zavala, que era uno de
los mayores que había estudiado Derecho.
Recuerdo que en Talara mi maestra, Constanza Hoyle,
siempre me decía "Zavala, tú
vas a ser abogada" porque defendía
a mis amigas cuando consideraba -en mi mente infantil-
que ella imponía un castigo injusto a una
de mis compañeras; y así poco a
poco me fui inclinando a esta rama. Mi ingreso
a la judicatura sí fue algo circunstancial
tal vez. Yo hice prácticas en el poder
Judicial (P.J.), y yo digo siempre que cuando
uno se pone la camiseta del P.J. ya es bien difícil
sacársela. Me inicié como practicante
meritorio en un juzgado, luego en un Sala penal,
y allí me fue interesando la especialidad,
y decidía que era lo que yo quería
hacer.
- Hemos leído
sus propuestas de trabajo para asumir el cargo,
y lo que me vino a la mente fue si no era demasiada
retórica para los dos años que durará
su gestión.
- Bueno, hay planes que se tienen que
dar en el corto, mediano y largo plazo, así
se ha concebido. Yo sé que en algunos puntos
voy a sembrar la semilla, que creo es también
importante: Que las gestiones venideras puedan
continuar lo que uno ha sembrado en el relativo
tiempo que uno pueda estar en el cargo. Sé
que es un trabajo difícil, pero pondremos
nuestro mejor empeño, y prometo no defraudar.
- Qué
significado tiene para Ud. la autonomía,
en un sentido práctico.
- Ser nosotros mismo, así de
sencillo.
- Y en iguales
términos cómo calificaría
la gestión del Dr. Mansilla.
- Fíjate que yo
conozco al Dr. Mansilla desde mi adolescencia,
es un amigo de la familia y le tengo mucho cariño,
pero creo que a su gestión le faltó
un poco más de dinamismo, a pesar de ser
una persona muy bien intencionada. Por ejemplo,
le faltó mayor apoyo a los programas de
juzgados de paz en las comisarías, que
es algo que a mi me parece fundamental.
- Qué
acciones va a tomar contra los jueces corruptos.
- Erradicar la corrupción es
el sueño de todo presidente, y de toda
autoridad, ¡y de todos los peruanos!, finalmente.
Yo me he propuesto sancionar severamente la corrupción
en al P.J., y por ello estamos reuniéndonos
con ODICMA, a efectos de desplegar un plan agresivo
en esta Corte.
- Cómo
debe actuar un juez frente a las presiones.
- Mira, un juez debe desecharlas, evidentemente.
Eso fue dicho incluso por el Presidente de la
Corte Suprema en su discurso del año judicial:
no se permitirá ningún tipo de injerencia,
sea de índole que sea.
- Ahora, nunca
se habla de incentivos a los jueces, por ejemplo
a los más probos y a los más honestos.
¿Ud. cree que deberían considerarse
estos temas?
- Yo creo que la probidad y la honradez
son cualidades que debe tener necesariamente un
magistrado. Yo trabajo no por incentivos, yo trabajo
porque me gusta, porque quiero a la institución
y me identifico con ella. El mejor incentivo podría
ser, por ejemplo, la capacitación, pagarle
un curso en ESAN, una maestría, concederle
becas, etc, podría ser; pero de allí
más no creo, sinceramente. Que me reconozcan
porque trabajo, pero si mi obligación es
trabajar, que me reconozcan por cumplir los plazos
procesales, pero si es mi obligación.
- Cuando Ud.
defendió la resolución de la jueza
Antonia Saquicuray por el caso Mufarech, ¿lo
hizo por una cuestión de género?
- No, no, no, de ninguna manera. Yo
en realidad lo que defiendo es la independencia
del magistrado. Lo defiendo y lo voy a defender
donde vaya, aunque de repente no concuerde con
la resolución. Yo acepto que critiquen
nuestras resoluciones, en las universidades, en
la prensa, etc., pero que se res-pe-te. Lo que
no podemos permitir es que no se respete una resolución.
A las finales, fíjate, sobre esa resolución,
el abogado del congresista, muy alturadamente
dijo que había planteado las acciones que
corresponden a todo aquel que no está de
acuerdo con una resolución.
- Defenderá
entonces ardorosamente todas las resoluciones
de los magistrados de su judicatura
- Por supuesto, siempre voy a defender
las resoluciones no solamente de la Corte de Lima,
sino también de los magistrados de Piura,
de Loreto, etc. Lo que defenderé es la
independencia del magistrado. Hay temas debatibles,
hay temas en que para un magistrado esto es A,
y para otros es B porque la misma norma no te
da una visión tan clara.
- Pero en
el caso de Mufarech, la norma parecía bastante
clara, según el Artículo 93 de la
Constitución tenía que pasar necesariamente
por el tamiz del Congreso
- Fíjate, a pesar que unos dicen
esto, también hay otra corriente que es
la tesis que postula la jueza Saquicuray. Yo creo
que hay que saber respetar las ideas, de repente
pude uno no compartirlas, pero hay que respetarlas.
- Correcto.
Qué críticas le haría al
sistema anticorrupción.
- Creo que hay que dotarlo de más
herramientas, por ejemplo para el caso de los
testigos, de los arrepentidos. Cuando hemos estado
en el sistema anticorrupción hemos visto,
por ejemplo, un caso patético, de un colaborador
eficaz por cuyas declaraciones se abrieron varios
procesos. Pasaron como 5 fiscales, y hasta la
fecha no le han resuelto su colaboración
eficaz. Entonces, este señor, cuando me
entrevisté con él, me contó
su caso, y me dice que si bien gracias a sus declaraciones
se han abierto procesos A, B, C, él mismo
está en uno de esos procesos y su colaboración
eficaz hasta ahora no la resuelven. Esta es una
de las flaqueza, entre otras por supuesto.
- Un último
sondeo de la Comisión Andina de Juristas,
habla de que más de un 80% de la ciudadanía
desaprueba a los jueces y no les guardan mucha
estima. ¿Cómo toma Ud. esas cifras?
- Con preocupación, obviamente.
Ceriajus ha hecho un buen trabajo, por ejemplo,
y vamos a empezar a aplicar algunas de sus recomendaciones,
a efectos de que la administración mejore
tanto como el acceso a la justicia.
- ¿Se
arrepiente de algo en su vida profesional?
- (Piensa). Tal vez por no haber salido
al extranjero a prepararme. Pero de ahí
(piensa)
, no, no.
- ¿Dice
Ud. muchas mentiras, doctora?
- No, no soy de mentiras. Me gustan
las verdades, soy muy floja para mentir.
- ¿Cuántas
veces se ha enamorado?
- Tres veces.
- ¿Un
chocolate, un poema, o una flor?
- Una flor
y un poema.
- ¿Le
han dicho alguna vez que tiene Ud. unos preciosos
ojos de gata?
- (Sonrisas). Muy amable, gracias
… Y esperamos
que tenga muchas vidas para afrontar los problemas
en el P.J. Muchas gracias a Ud.
Agradecemos a la fundación
Iris- Center Perú por las facilidades para
esta entrevista.
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